Las labores cotidianas se transforman en juegos

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Las labores cotidianas se transforman en juegos

Salasaka es uno de los cuatro pueblos de Tungurahua que mantienen su cultura, artesanía, saberes, fiestas ancestrales, costumbres, tradiciones, vestimenta y el kichwa como su idioma.

Entrelazar. Las mujeres hilan la lana de borrego para luego confeccionar diferentes prendas de vestir.

Las tareas diarias se convierten en parte de las vivencias que buscan compartir con los demás. El cortar las papas, hilar la lana, desgranar el maíz, entre otras actividades, formaron parte de un concurso de actividades ancestrales que organizaron los salasakas en su comunidad.

El evento fue organizado en la Plaza Llikakama, considerada por el Pueblo Salasaka como uno de los sitios escogidos para las ceremonias y actividades importantes. Salasaka está ubicado a 10 minutos de Pelileo, provincia de Tungurahua.

Aquí los comuneros rescatan sus actividades y las comparten con los mestizos y otros pueblos indígenas. José Guaranga, teniente político de Salasaka, comentó que desde pequeños los padres les inculcan el amor por su tierra.

Para evitar que existan malos entendidos en la comunidad, dividieron a los grupos: primero los mestizos y luego los nativos de la comunidad. Pero antes del inicio las mujeres y hombres indígenas dieron instrucciones sobre cómo realizar cada actividad.

La primera fue el desgranado del maíz. Los asistentes se congregaron alrededor de la ‘Cruz Andina’ y escogieron a las primeras participantes. Fueron tres turistas y la reina de Pelileo, Anita Cueva, las que ocuparon los sitios para la competencia, les colocaron cuatro mazorcas y, a la voz de tres, las mujeres comenzaron a demostrar sus habilidades.

La tarea no fue fácil para las participantes. Los aplausos y la voz de aliento de los oriundos de Salasaka no se dejaron esperar. Al final Anita Cueva, fue la ganadora del primer concurso.

“Aprendí que el truco está en mover entre sí a las mazorcas para evitar que caigan por todo lado. Fue una buena terapia de aprendizaje”, mencionó la reina.

Los jueces fueron los ancianos y las autoridades de la comunidad. Los premios fueron manualidades elaboradas por las manos de los artesanos con productos típicos ancestrales.

“Los juegos con la participación de los mestizos nos fortalecen en el cantón”, aseguró Martha Chango, concejala de Pelileo y oriunda de Salasaka.

El segundo concurso fue para los hombres, primero los mestizos y luego los comuneros. La actividad designada fue la pela de papas. Entre nervios y sonrisas fueron escogidos cinco participantes: dos periodistas, un policía y dos turistas.

Al final fue el hilado. Esta práctica se efectúa a diario entre las mujeres indígenas. La que hilaba más fino la lana de borrego era la ganadora.

El concurso estuvo bastante disputado. Ramona Chango, la más antigua en este oficio, hiló más rápido; pero quien cumplió las expectativas del jurado fue Cristina Masaquiza, pues su hilo fue el más fino.

En Cotopaxi también se realizó el primer festival de juegos tradicionales con representantes de los pueblos Puruhá, Cayambi, Panzaleo, Chibuleo, Salasaka, Kisapincha, Saraguro y organizaciones indígenas de la provincia de Bolívar. (F)