Justicia y paz (II)
en el artículo pasado traté de abordar ciertos temas sobre la paz en Colombia. Hasta el momento, las siguientes conclusiones: (i) la seguridad de Santos de anunciar el éxito de las negociaciones con las FARC pudo haber sido entendida como arrogancia por los electores y (ii) la movilización por el No tuvo comunicacionalmente bastante ayuda desde el Gobierno: la presencia de Maduro y los Castro permitió despertar el miedo y la rabia en los votantes (especialmente en los que se sentían inseguros ante el cambio). Aún quedan muchas preguntas. Por ejemplo: ¿fue buena decisión someter la paz a la política? La primera reacción de mis amigos colombianos (excompañeros de maestría) fue negativa. Explico su argumento: decisiones tan importantes no pueden ser consultadas, debido a que la población (especialmente en temas tan sensibles) puede ser vulnerable ante la manipulación, y existen fuerzas políticas que se aprovecharían del momento para ganar presencia. Sin embargo -recalco que mi lectura es externa- creo lo opuesto. Aunque legalmente no había impedimento para que el acuerdo de paz entre en vigencia sin un plebiscito, los resultados demuestran una oposición clara al proceso. Y esas personas también tienen derecho a decidir en qué país quieren vivir. Eso es la democracia. Preguntémonos: ¿qué hubiera sido de Colombia con una “paz impuesta”? ¿Se mantendría una paz -en gran medida- forzada? Vivir en democracia puede resultar frustrante. Especialmente porque toca aceptar que el voto de una persona que vivió el conflicto en primera mano y votó por el sí, tiene el mismo valor que un citadino que vio el conflicto en la distancia, y votó por el no. Entonces, ¿quién ganó? Uribe. No lo veo como alguien que lo hizo para revivir políticamente, creo que luchó por la causa del no. Que producto de esto salió favorecido, no hay duda. Santos estuvo a punto de perder. Aunque el Premio Nobel y su actitud de diálogo y consenso lo mantienen vivo. ¿Entonces, quién perdió? ¿Colombia? Lo dudo. Creo que ganó -y ganamos- una gran lección: recordar lo que significa vivir en democracia.
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