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La inversion extranjera se reduce a la mitad en 2016
A Ecuador le hace falta multiplicar por siete los 744 millones de dólares que recibió en inversión extranjera directa para llegar a los estándares.

A Ecuador le hace falta multiplicar por siete los 744 millones de dólares que recibió en inversión extranjera directa para llegar a los estándares. Lo ideal es que un país reciba entre un 4 o un 5 % de su Producto Interno Bruto y aquí esa cifra es del 0,7 %. Falta mucho, al menos en cifras, y esa brecha se duplicó en el último año.
En 2016 los capitales extranjeros dejaron en proyectos nacionales 744,04 millones de dólares, pero el año anterior esa cifra era casi el doble: 1.322 millones de dólares. Hasta el sector más seductor para los inversionistas, el de minería, vio cómo se reducía el flujo de capital foráneo recibido en 80 millones. De casi $ 560 millones a casi $ 480 millones.
Un panorama que no será fácil de revertir en 2017, con el riesgo país al alza desde la segunda vuelta electoral -ya va por 730 puntos- y con la denuncia de impago de la petrolera Schlumberger por más de 18 meses que acumula una deuda de casi 1.160 millones de dólares.
Aunque ese retroceso en la llegada de capitales de 2016 en realidad refleja más un estancamiento que un deterioro, ya que el 2015 fue un año excepcionalmente bueno para Ecuador en inversión extranjera directa. De modo que las cifras del Banco Central de Ecuador para 2016 están al nivel de lo recibido en 2013 y 2014.
El Gobierno ha abierto la mano a la inversión particular como fuente de ingresos para el país al regular e incentivar las alianzas público-privadas en una ley que, según el reputado abogado en contratación e inversión Marcelo Bodero, ha embellecido el atractivo del país. La posibilidad de asumir servicios públicos, como la gestión de carreteras, puertos o agua potable, seduce y ha despertado el interés de empresas que, en cambio, encuentran una limitación en la prohibición de participar en los sectores estratégicos.
Las obras del Estado, razona el presidente de la Cámara de Construcción de Guayaquil, Enrique Pita, han respaldado la entrada de capitales extranjeros a proyectos de infraestructura como hospitales o escuelas. “Pero la iniciativa privada está muy golpeada, muy restringida”, cuenta. Y no por falta de ideas o proyectos atractivos, sino por desconfianza. Pita critica, por ejemplo, la reforma que permite al Estado declarar la utilidad pública de terrenos privados. “Antes de urbanizar, los constructores se lo piensan dos veces”, justifica.