Actualidad
Inversion, aquejada de anemia
Solo una vez en los últimos 15 años, Ecuador ha conseguido atraer capitales de fuera del país por más de 1.000 millones de dólares en un año.

Solo una vez en los últimos 15 años, Ecuador ha conseguido atraer capitales de fuera del país por más de 1.000 millones de dólares en un año. Eso fue en 2015 cuando la inversión extranjera directa, que crecía poco a poco cada año, alcanzó los 1.321 millones de dólares. Un récord que, sin embargo, no consiguió mantener el pie en el acelerador. Al contrario, en 2016, experimentó un frenazo que no se veía desde 2010, justo cuando Ecuador enfrentó a otra crisis de precios petroleros.
El año pasado, en los tres primeros trimestres, la inversión extranjera directa que llegó al país sumó 341,1 millones de dólares. Es el registro de capitales más bajos de los últimos cinco años y, comparado con el mismo periodo de un año antes, refleja una caída de 36,7 %.
Es la incertidumbre la que ha dejado a Ecuador con una anemia de inversionistas tan severa que, cuando se conozcan las cifras del último trimestre, necesitará el triple de lo recibido de enero a septiembre solo para igualar el récord de 2015. Es cierto que en los últimos años, los meses finales suelen registrar un acelerón de inversión, pero la flojera de 2016 y el bien nutrido tercer trimestre de 2015, hacen muy difícil que se igualen las cifras.
Pero la inversión extranjera directa no es solo cuestión de cifras. Es un reflejo de lo atractiva que resulta la industria nacional en el panorama internacional. Y 2016, además de ser un año recesivo económicamente, estaba a las puertas de una campaña electoral y un inevitable cambio de Gobierno- siendo este el último de Rafael Correa-, algo que, normalmente, estanca cualquier decisión de riesgo.
Una inversión extranjera tan baja, dice el economista Eduardo Valencia, responde a un “exceso de ideologismo”. Es decir, a un Gobierno, aclara, donde el protagonista de todas las inversiones es el Estado que agota todos los recursos posibles en sus proyectos y que no tiene vocación de que la empresa privada, a la que tiene sobrecargada de impuestos, participe de la inversión.
“Los capitales vienen del mundo del capitalismo y normalmente prefieren al sector privado”, insiste el exdirector del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Católica del Ecuador, sobre la tesis de que el inversionista recela de gobiernos donde las reglas del juego no están claras y no hay seguridad jurídica por tanto cambio normativo. A eso se añaden los ajustes en las fuentes de financiamiento que ha tenido que hacer el Ejecutivo en 2016 y que han reducido el número de proyectos.
Más expectativas levanta, apuesta, que alguno de los candidatos que proclaman la llegada de capitales foráneos se haga con la presidencia de Ecuador y, priorizando las necesidades del país, atraigan dinero para los sectores industriales que más empleo o ingresos generan. Como la agroindustria, la manufactura, la minería o el petróleo.
De hecho, estos sectores son los que siguen acaparando mayor volumen de capitales, pese a que también han experimentado un fuerte revés. Sobre todo la manufactura, que pasó de 110,3 millones de dólares en 2015 a $ 12,4 millones en 2016, esto es, experimentó una caída del 88,7 %, siempre comparando los tres primeros trimestres.
La explotación de minas, pese a los 80 millones de dólares perdidos, sigue a la cabeza en atractivo para los extranjeros, con $ 160 millones.
Este tipo de industrias son también las que recuerda el abogado especializado en inversiones de Ferrere, Javier Robalino, por haber recibido montos sustanciosos el año pasado y cita entre ellas, las inversiones en los contratos para la provisión de servicios específicos en los campos petroleros de la Amazonía que atrajeron más de 1.000 millones o el de las cementeras, además de varios proyectos de inversión agroindustriales en la costa.
La merma en la inyección de capitales se siente en el día a día de las empresas que aplazan sus operaciones de riesgo para después de las elecciones y también por el panorama. Pero eso no obsta para que el potencial de Ecuador siga levantando interés en el extranjero.
El empresario y abogado Juan Carlos Carmigniani cita, como ejemplo, el proyecto de parque industrial que está previsto en Durán y que ha atraído la atención de países asiáticos. No se ha materializado la inyección de capital pero hay empresas de Corea interesadas en el terreno, por su conveniente precio, y también bancos con ofertas de crédito.
Minas y canteras: La explotación de recursos mineros es la actividad que más inversión extranjera directa atrajo en los tres primeros trimestres de 2016 y de 2015. No obstante, experimentó un importante revés el año pasado, bajando un 35,5 %. De 248,4 millones de dólares que ingresaron al país de enero a septiembre, el año pasado en el mismo periodo solo llegaron 160,2 millones de dólares. China, Holanda y Canadá son los principales inversionistas.
Comercio: Un 47,1 % se precipitó la llegada de divisas a Ecuador en inversión extranjera para el sector del comercio. Fue la segunda actividad más atractiva para el capital, tanto en 2015 como en 2016 (en los tres primeros trimestres), pero de un año a otro se redujo a casi la mitad. De 146,7 millones de dólares, cayó el año pasado a 77,5 millones de dólares. Los mayores inversionistas, por origen, fueron Estados Unidos, Francia y Perú.
Manufactura: La más golpeada de las industrias más atrayentes de capital extranjero fue la manufactura. En tres trimestres de 2015 recogió 110,3 millones de dólares y ocupa el tercer lugar entre las demás actividades. Pero un año después, en el mismo periodo, se deterioró un 88,7 % y atrajo tan solo 12,4 millones de dólares, pasando al séptimo lugar. La región fue la principal aliada inversora, con Perú, Chile y Uruguay como origen de inversión.
A la espera de las cifras del último trimestre
Las cifras presentadas en el Banco Central de Ecuador están actualizadas hasta septiembre, es decir, recogen el desempeño de la inversión extranjera directa de los tres primeros trimestres de 2016. A falta de conocer el monto recibido del exterior de octubre a diciembre, el panorama se presenta complicado.
El último trimestre del año suele ser el de más llegada de capitales. Así sucedió en 2014 y en 2015, e incluso en 2013 (aunque ese año, el trimestre de más recaudación de capital fue el segundo). Pero el declive de 2016 y el buen fin de año de 2015 en cuanto inversión extranjera directa impiden depositar toda la confianza en esos meses de recta final. Ya que todo lo atraído de enero a septiembre de 2016 es menos de la mitad ($ 341,1 millones) de lo que invirtieron los extranjeros en el país en el último periodo de 2015 ($ 782,3 millones).