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Insensatas sanciones de EE. UU. a Iran

Las recientes sanciones impuestas a Irán por Estados Unidos se han ideado para aislar económicamente al país y obligarlo a cambiar de régimen o modificar radicalmente el comportamiento del gobierno. Las autoridades estadounidenses han llamado a las nuevas sanciones las “más duras” jamás usadas contra Irán. Pero, pese a las dificultades que puedan causar a los iraníes de a pie es improbable que generen los resultados deseados por el presidente Donald Trump. Las últimas sanciones siguen al retiro de Trump del acuerdo nuclear de 2015 con Irán (Jcpoa). Mediante él, Irán aceptaba desarrollar tecnologías nucleares solo para fines pacíficos, a cambio de que desactiven todas las demás sanciones relacionadas con el ámbito nuclear mantenidas por NN. UU. y EE. UU. Trump nunca vio con buenos ojos al Jcpoa y se quejaba de que este no impedirá a Irán desarrollar armas nucleares en el futuro, no afecta a la industria de misiles iraní y, en esencia, pasa por alto conductas “destructivas” de Irán en la región, como su involucramiento en Siria, Irak y Yemen. Israel y Arabia Saudí, principales adversarios de Irán en la región, tienen la misma preocupación. Los gobernantes de Irán han respondido a la renovación de las sanciones de EE. UU. con una actitud desafiante. Han prometido adherir al Jcpoa. Los líderes de Gran Bretaña, China, Francia, Alemania y Rusia, así como la UE y la Agencia Internacional de Energía Atómica, apoyan la postura iraní e insisten en que el país cumple plenamente los términos del Jcpoa. No obstante la presión estadounidense se ha hecho sentir. Si bien los gobernantes de Occidente y Asia han prometido no seguir las sanciones extraterritoriales de EE. UU., las firmas extranjeras que invirtieron en Irán tras el Jcpoa han comenzado a retirarse del país. Seguro otras las imitarán tras la última ronda de sanciones. La ya frágil economía de Irán va a recibir un golpe incluso más fuerte, impulsando a la baja la moneda y al alza los precios. Aunque el régimen ha podido contener las protestas recientes culpando a EE. UU. de la situación, no se debería subestimar la capacidad de Irán de capear las sanciones. Los lazos bilaterales con Rusia hoy se extienden desde la venta de armas y colaboraciones estratégicas (como en Siria) hasta inversiones directas. Compañías energéticas rusas han comprometido hasta $50 mil millones a exploración de petróleo y gas en Irán, y está desarrollando el yacimiento de gas natural de South Pars, el mayor del planeta. China está dando fondos y apoyo técnico a muchos proyectos, desde ferrocarriles hasta hospitales. Y como es uno de los ocho países exentos por seis meses de sanciones estadounidenses, seguirá comprando a Irán hasta 11 % de su petróleo. India, también con exenciones temporales de EE. UU., sigue comprometida a mantener buenas relaciones con Irán. Importa más de 10 % de su petróleo del país persa y reemplazar ese suministro sería costoso. Además ha cooperado con Irán para construir el puerto iraní de aguas profundas de Chabahar en el Golfo de Omán, para evitar que su rival regional, Paquistán, obtenga acceso a Afganistán y Asia Central. La postura india debe de ser especialmente problemática para Trump ya que la ha urgido a que juegue un mayor papel en Afganistán como parte de la estrategia de EE. UU. de salida de ese conflicto. Trump no puede apoyar la colaboración estratégica de India con Irán. Todo esto y la determinación de la UE de mantener el Jcpoa, la posible reventa de petróleo iraní a Europa por parte de Rusia y las actividades financieras de Irán en Irak y otros países, ayudarán a suavizar el golpe de las sanciones.