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Ingvar Kamprad
Hace pocos días, en medio de una animada conversación con unos queridos amigos, donde el tema giraba en torno de la posibilidad de emprender y las oportunidades que ofrecía la nueva economía, surgió la afirmación de que es imposible emprender sin una base de recursos propios. Me vino a la mente la primera vez que entré a una tienda de muebles y artículos para el hogar en 1985, cuando estudiaba en Suecia, y lo fascinado que me quedé con el concepto desarrollado por alguien que con poco menos que el equivalente a $50 al iniciarse, logró lo que para muchos es un imposible. La historia es de Ingvar Kamprad, el fundador de IKEA. Con 17 años de edad Kamprad se inició vendiendo artículos varios (desde bolígrafos hasta cosméticos) por correo. Al hacerlo de esa manera evitaba comprar inventario, adquiriendo tan solo lo que le ordenaban, hasta que en 1947, al cumplir 21 años, empezó a vender muebles. Su habilidad para entender el comportamiento de sus clientes lo hizo editar el primer catálogo de sus productos en 1951, con grandes éxitos en ventas. El éxito provocó que sus competidores tratasen de impedir que los fabricantes le vendieran productos, lo cual lo motivó a integrarse hacia la fabricación y a buscar mercados externos, pues aunque Suecia era por entonces una economía de renta per cápita media alta, era un país con una población pequeña. El resto es historia: IKEA se convirtió en un icono de calidad de productos, donde el concepto de “ármelo usted mismo”, le da la sensación a cada cliente de convertirse en un “orgulloso ingeniero”.
Hoy IKEA da trabajo a centenares de miles de personas en el mundo, sirve a millones de hogares, y estos premiaron a Kamprad por sus ideas y talento con una fortuna que a su muerte -hace pocas semanas- era de más de $50.000 millones.
En el mundo actual, el de la economía del conocimiento, se puede emprender con poco o nada; sí, sí se puede. Sin duda no es fácil, pero el ejemplo de Kamprad es uno de muchos. Lo que no puede hacer falta es temple, persistencia y una idea para hacerles mejor la vida a los demás; en el fondo eso es hacer empresa.