El indispensable liderazgo

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El indispensable liderazgo

Kenneth Albert, un estudioso sobre las causas de éxito y fracaso de los negocios, le atribuye la mayor probabilidad en una u otra dirección al liderazgo de quien “monta el caballo”.

Para que un emprendimiento crezca y tenga un impacto en el mejoramiento de la vida de mucha gente (escalabilidad) es preciso contar con la asistencia de un músculo financiero. Quienes evalúan profesionalmente proyectos para efectos de canalizar recursos (inversionistas ángeles, fondos de inversión, etc.), comparten con Albert el criterio, atribuyéndole al liderazgo de quien conduce el emprendimiento la mayor ponderación.

El liderazgo es esa habilidad -que puede ser adquirida por cierto- que les permite a las personas tener una visión, compartirla y alinear a los demás hacia ella. Estamos acostumbrados a identificar las habilidades del líder con la prestancia física, lo cual seguramente está grabado en nuestro código genético; sin embargo desde que la inteligencia superó a la fuerza como ventaja comparativa hace unos cuantos miles de años, las habilidades del liderazgo se centran en la capacidad de comunicar una idea y persuadir a otros para que la acojan como propia; escuchar asertivamente, identificando las necesidades de los demás; motivar y generar entusiasmo en los ciclos adversos que tienen todos los proyectos; tener la disposición y determinación para levantarse de las adversidades, lo cual no es una virtud de género, siendo tan propia de mujeres o de hombres; creer íntimamente en una visión de un futuro mejor y tener la capacidad de transmitir un espacio en ese futuro para cada uno de sus seguidores.

Observamos que en la política hay ciertos líderes (de vida pública temporal) que alcanzan protagonismo generando división y conflicto, pero en un emprendimiento eso no es posible. Un líder de un emprendimiento debe tener la habilidad para conciliar e integrar a todos los talentos. Ayudemos a nuestros hijos a enfocarse en desarrollar las condiciones de líderes que hay en cada uno.

Finalmente, para ser franco, no sé la receta exacta del liderazgo, pero estoy seguro que lleva huevos.