India

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Hace unos meses escribí sobre la India, lo cual retomo tras un breve viaje que realicé por temas profesionales. Entender una cultura milenaria, donde se mezclan los extremos de la riqueza suntuosa y la miseria de personas que caminan sin rumbo por la calle, sin otra posesión que la ropa que llevan puesta, no es fácil bajo los estándares occidentales. India tiene hoy 1.340 millones de habitantes, y para el año 2021 será el país más poblado, con una superficie un poco menor a la suma de Argentina y Chile.

Un ingreso per cápita de menos de $2.000 anuales luce engañoso para un país que ha dado relevantes pasos en la conquista aeroespacial, energía atómica, medicina e informática, entre otros muchos campos. Con una economía creciendo a tasas superiores al 6 % en los últimos años, se han ido profundizando reformas económicas, permitiendo la apertura de su mercado, y creando zonas especiales económicas, que en conjunto con otras medidas han provocado la formación de una clase media de más de 700 millones de consumidores. Naturalmente el país está profundamente marcado por un sistema de castas, ligado al hinduismo, y por tanto muy difícil de desarraigar en el futuro inmediato. Digo desarraigar, porque para mis ojos occidentales me es difícil aceptar que los seres humanos no sean considerados iguales al nacer, aun cuando basta levantar la mirada en mi propio entorno para saber que es en cierta forma una hipocresía de mi conciencia. Este sistema de castas no parece, sorprendentemente, incomodar visiblemente a los más pobres.

En cuanto a Ecuador, el Gobierno ha dado el primer paso para un Acuerdo de Alcance Parcial en lo comercial, el que nos llevaría a abrir una puerta enorme para el país. Aún con grandes diferencias culturales, pero a diferencia de China con un idioma (inglés) con el que los ecuatorianos se desenvuelven normalmente en la vida de negocios, las oportunidades que existen son inmensas en sectores como el forestal, alimentos, minerales y por qué no pensar en sectores con valor agregado tecnológico. En fin, salvo para los ganaderos, hay grandes oportunidades.