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Diario Expreso Ecuador

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Incongruencias revolucionarias

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Afirmar tras diez años de gobierno que se ha logrado superar el pasado, resultaría ser una ambigüedad o una confesión de ineptitud. El fracaso de hoy habría superado al fracaso del pasado, agravándolo, pariendo un renovado pasado. Observar los contoneos gobiernistas sobre la década ganada y escuchar que las negatividades de antaño han dado paso a una progresista revolución socialista del siglo XXI, resulta ser una falacia más. Porque no es eso lo que constatamos.

En el ámbito de la justicia, por ejemplo, se condenó a la partidocracia representada por el socialcristianismo, la democracia cristiana y la izquierda democrática pugnando por parcelas de poder jurisdiccional. Ansioso de récords, el Gobierno de la revolución anunció que metería sus manos en esa función. Cumplió con la amenaza y el hiperpresidencialismo se adueñó de todos los poderes. Las cifras del ilegítimo manejo no arrojan dudas en cuanto a intromisiones del Ejecutivo. Las pretendidas razones de Estado y la respetabilidad del honor revolucionario se impusieron en los fallos judiciales y el oficialismo gozó de copiosas indemnizaciones cada vez que se sintió agraviado por las expresiones de sus detractores. El imperio atribuido a varios partidos políticos se doblegó ante el dominio brutal de un único partido que hoy también incursiona en el ámbito militar, trayendo a mi memoria la marquesina de un teatro de Buenos Aires, más de medio siglo atrás: “Se necesita un presidente con cara de...”, sátira alusiva al momento político argentino. Bien podríamos aventurarnos a ensayar un “Se necesita un Consejo con cara de...” , para tan solo aproximarnos a la odisea que debe estar viviendo un oficial de la Armada, a quien los consejos disciplinarios convocados por el Gobierno han eximido de responsabilidad por dar una respuesta electrónica supuestamente irrespetuosa a un presidente empecinado en ser obedecido como su máxima autoridad castrense.

Escribo estas líneas sin conocer oficialmente el final de esta aventura seudojurisdiccional. Me atrevo a anticipar que el Gobierno saldrá victorioso, al igual que en todas sus aventuras que transitan por lo jurisdiccional y aluden a su dignidad revolucionaria, al nobilísimo orgullo patrio que dicen abanderar, a la majestad soberana del hiperpresidencialismo gubernamental, al honor de sus autoridades y otras tantas monsergas que engalanan el argot revolucionario.

Mas, las incongruencias no viene solas. La estupidez congénita de los seres humanos es cuestión de grados y nos permite incurrir en ella y seguir convencidos de que somos excepcionales. El vergonzoso negocio que se practica con los pases policiales ha sido desestimado por el ministro del Interior. Al parecer, se trataría de una vieja práctica institucional con más de veinte años de vida. ¿20 años? ¡No faltará entonces quien acuse a la partidocracia de haberla inventado! ¡Y habría generado más de seis millones de dólares! En tan solo diez años (otra década aprovechada) se la habría descubierto gracias a la moralizadora diligencia de Alianza PAIS, faltando aún por conocerse cuánto de ese dinero habría beneficiado a políticos de la oposición, culpándoles de haber intentado desestabilizar al Gobierno con tarjetas de recomendación. Pueril artimaña con la que se “acusa de conservador” y retrógrado a quien simplemente se resiste con escepticismo y es contrario a la corrupción ajena.

colaboradores@granasa.com.ec

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