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Diario Expreso Ecuador

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La incognita brasilena

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Los acontecimientos políticos ocurridos en Brasil la semana pasada, que han terminado por el momento con la separación del cargo de presidente de Dilma Rousseff y que el vicepresidente Michel Temer sea hoy el mandatario, han sido vistos por parte de algunos de los gobiernos de la región, en términos ideológicos, como resultado de una conspiración contra un gobierno de izquierda, comprometido con la inclusión social y la igualdad para todos los ciudadanos.

El presidente Maduro de Venezuela llegó incluso a acusar, -no es una novedad por otra parte- a Washington de encabezar la conjura para sacar a Rousseff del poder.

El problema de esta interpretación es que, como ya es tradición en el discurso ideológico de los gobiernos como el de Venezuela, el acontecer histórico es caricaturescamente maniqueo como lo eran las películas de “cowboys” y pieles rojas que nos divirtieron muchas décadas atrás.

El problema del Brasil de hoy y una de cuyas consecuencias ha sido la suspensión de Rousseff -no sabemos qué venga a continuación, incluso un flagrante fracaso de Temer-, es el agotamiento de su estrategia de desarrollo económico y la dificultad de realizar reformas estructurales, la dependencia de las materias primas y el presidencialismo de coalición, como analizaban en “El Confidencial”, Julimar da Silva Bichara y Rogério Nagamine.

La salida del poder de Dilma Rousseff responde a su fracaso en la conducción económica del país, a la rampante corrupción existente que afecta por supuesto a los diputados que votaron en su contra, a la disfuncionalidad de un país que llegó a tener en un momento 33 ministerios y donde las cuotas políticas son más importantes que la eficiencia de gestión y la consecución de resultados.

Brasil es hoy una incógnita. No la promesa que parecía constituir hace una década, con pena por sus maravillosos ciudadanos. Pero su crisis no constituye “peligro de contagio” para las democracias que no siguen el mismo modelo que termina empobreciendo con inflación, impuestos nuevos y desempleo a sus ciudadanos, y garantizando la corrupción.

colaboradores@granasa.com.ec

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