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La incertidumbre de Maria Victoria Pena

Luego de dos meses del suceso que le cambió la vida, María Victoria ha tomado la decisión de seguir adelante y no dejar que nada ni nadie la haga sentir menos. El camino no fue fácil, asegura, pero también considera que esa es su única y mejor opción.<

Acompañamiento. Su hermana Zaida y su prima Sandra la visitan a diario y la ayudan en la recuperación.

Decepcionada. Así dice sentirse María Victoria Peña Tigrero, la mujer de 40 años que perdió sus piernas en un accidente de tránsito en la vía a Samborondón, el pasado 21 de septiembre.

Aún habla despacio y siempre está acompañada por alguien de su familia. En su cama hay un libro sobre amor cibernético y en su escritorio, una computadora portátil donde, de vez en cuando, intenta retomar su vida laboral.

Luego de dos meses del suceso que le cambió la vida, María Victoria ha tomado la decisión de seguir adelante y no dejar que nada ni nadie la haga sentir menos. El camino no fue fácil, asegura, pero también considera que esa es su única y mejor opción.

“Al principio lloré y mucho. Ahora sé que tengo que sobrellevar esta situación y que tengo que aprender muchas cosas. Sé que tengo que empezar de nuevo”, menciona.

Peña dice que la justicia solo ha estado presente en papeles, pues la persona que la atropelló aún no está en la cárcel.

El conductor del auto fue sentenciado por una jueza de la Unidad Judicial de Samborondón, el pasado 7 de octubre, a 30 meses de privación de libertad y a cancelar una indemnización de más de 300.000 dólares como reparación integral.

Luego de la audiencia, la defensa del procesado presentó un certificado médico, por lo que aún permanece internado en una clínica de la ciudad.

“A la que amputaron las piernas fue a mí y ya mismo me dan de alta... Él no debería estar en un hospital. Debe estar donde corresponde: en un centro de privación de libertad”, indicó María Victoria.

En medio de las preocupaciones por su nueva vida y todo lo que le tocará afrontar a la salida de la clínica, ella dice que ha aprendido a tener paz. El acompañamiento y soporte de su familia, amigos y colegas de trabajo le ha dado fortaleza.

Su hermana Zaida es la que ha estado a cargo de María Victoria durante todo este tiempo. Ella se ha ocupado de realizar todas las gestiones legales, hospitalarias y con el Seguro Social. Su prima Sandra y su mamá también la visitan frecuentemente.

“Fueron muy dolorosos los primeros días, pero cuando vimos sus ganas de salir adelante nos animó mucho a todos... Ahora ya está preocupada por las declaraciones de sus clientes y eso es positivo. Ella es emprendedora,” dijo Zaida.