Importa el presupuesto

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Importa el presupuesto

Es una pregunta retórica, pero la respuesta no puede serlo. En un régimen económico de dolarización, el gasto fiscal y la manera de financiarlo son determinantes de la salud del resto de la economía, y la mejor forma de verlo es examinando la historia.

En los doce años de gobierno transcurridos desde 2007, el Sector Público No Financiero (del cual el gasto presupuestario representa el 80 %) gastó $340.000 millones, sin precedentes en la historia del país. El expendio se financió con $200.000 millones en impuestos, aranceles, y pagos por bienes y servicios prestados por las EP, más $100.000 millones de ingresos petroleros y $40.000 millones de endeudamiento interno y externo. Las cifras citadas son un múltiplo de siete veces las cifras incurridas entre 2000 y 2006 y 14 veces los gastos incurridos en toda la década de los noventa.

Dinero, por lo tanto, hubo y fue malgastado. Hoy se sienten los enormes costos sociales incurridos por la saturación de las fuentes de ingresos tributarios y del crédito público, y por la insuficiencia de los ingresos por venta de crudo. La creciente asimetría entre activos y pasivos es evidenciada en la planilla burocrática que se triplicó; en las operaciones de mantenimiento del Estado quintuplicadas; y en un servicio de la deuda pública que se ha sextuplicado.

Preguntamos en forma repetitiva si los ecuatorianos podemos mantener este ritmo de gasto: con endeudamiento oneroso, subsidios masivos y de bajo rendimiento social, inversiones y proyectos caracterizados por los sobreprecios, corrupción masiva y pésima concepción, y un elenco de empresas públicas en su mayoría quebradas o inservibles. La respuesta es un rotundo no, sin embargo, el Gobierno presenta un presupuesto lleno de fallas y falencias metodológicas, manipulando cifras de crecimiento, anunciando iniciativas como la de otorgar concesiones no identificadas que supuestamente rendirán $1.000 millones, ocultando obligaciones impagas y no facturadas, proponiendo más endeudamiento lesivo, e ignorando contingentes que adquieren la forma de cosa juzgada contrarias al país.

¿Importa el presupuesto? Pues sí. Por ello llamamos la atención de la Asamblea para que revise a conciencia el documento presentado. De otra forma, la patria se los demandará.