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Los imperios de los sociopatas

Los imperios de los sociópatas

La sociopatía es la disfuncionalidad colectiva manifiesta en actitudes extremas antisociales, y en la total falta de consciencia. Los sociópatas no experimentan empatía, no muestran solidaridad y no les importa la suerte del prójimo.

¿Es el capitalismo sociopático, o lo es más el socialismo?

Para argumentarlo hay que traer a la memoria a tiranos sociópatas de la talla de Stalin, Ulbricht, Hitler o Mussolini. Debemos preguntar ¿en qué tiempo y lugar se han cumplido las promesas del socialismo? El vínculo del Estado con los ciudadanos no reviste empatía sino coerción. La pobreza generalizada, la falta de empleo y oportunidades, y la carestía de la vida son todas manifestaciones de disfuncionalidad. Para apreciar la sociopatía en un sistema no tenemos que ver más allá de Venezuela y enterarnos de lo que el socialismo de cualquier siglo es capaz.

Según apologistas del socialismo (www.dailykos.com), los pilares sociopáticos del capitalismo incluyen el individualismo extremo, el darwinismo social disfrazado como competencia, el “ecocidio” o exterminación del planeta, la búsqueda insaciable del crecimiento, el militarismo y el imperialismo. Cabe responder: si el extremo del individualismo es la megalomanía, ¿qué hay entonces de los tiranos cuyos nombres he citado? Quienes arremeten contra la competencia (que favorece al consumidor) pretenden imponer la carestía de la incompetencia. Es realidad histórica el “ecocidio” que se dio en la Unión Soviética y sus países satélites en función de la planificación. A los totalitaristas les complace esgrimir las estadísticas de lo que su sistema produce, pero enfrentados con el fracaso, varían el discurso hacia la discusión del supuesto humanismo de su doctrina. No hay más militaristas o imperialistas que quienes arrebatan territorio ajeno o buscan hacer de los mares su coto privado.

Existe también el capitalismo sociopático.

Aún cuando la doctrina del libre mercado tiene raíces éticas -el límite de mi libertad colinda con el ejercicio que de la suya hace mi vecino- hay quienes practican el capitalismo de “suma cero: yo gano, tú pierdes”. Hay manifestaciones de avaricia, ignorancia, soberbia y lujuria, entre otros pecados capitales, que son parte de la condición humana. Hay, finalmente, desigualdad que no es perversa si es el producto del ingenio y no de la corrupción, del mérito y no del nepotismo, de la persistencia y no de la maña. Los bienes públicos (aquellos cuyo costo no es eficientemente arbitrado por el mercado) son explotados y producen externalidades que se ven reflejadas en beneficios individuales gratuitos y en costos colectivos. Negar las conclusiones de la ciencia es el reclamo de ignorantes, como lo son los dictámenes de la autoridad a través de ordenanzas y planes educativos que pretenden romper las leyes de la naturaleza imponiendo un solo molde de pensamiento.

Transitamos por caminos del capitalismo sociopático, tal como lo hicimos en su momento por los senderos del socialismo homicida. Son caminos y senderos que nos introducen en la antesala de la incertidumbre, los riesgos del racismo y la supresión de la libertad. Esperemos que podamos ahuyentar a los jinetes del Apocalipsis.

swettf@granasa.com.ec