Como impedir el progreso

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Como impedir el progreso

Con abundante información, parece clara y con dudas de muy escasos, la forma en la que las naciones crean riqueza. Los países que van a la vanguardia del desarrollo, logrando los mayores niveles de bienestar, han adoptado sistemas económicos sustentados en las libertades económicas: libertad para emprender, derecho a la propiedad, libertad de movilización de recursos, libertad de mercados, sistemas jurídicos para que funcione la competencia, sistemas judiciales donde los más ricos no tengan privilegios y los más pobres no tengan vulneraciones, y sobre todo, sistemas políticos sustentados en la igualdad de derechos.

Salvo excepciones, donde un recurso natural tapa errores, la prosperidad se basa en la libertad económica y la responsabilidad para no involucrar al Estado en la producción y prestación de servicios, cuando lo puede hacer eficientemente el resto de la sociedad.

Sobre lo que saben teorizar poco los liberales, pero mucho los comunistas, es en cómo hacer para que no exista progreso individual, es decir, cómo lograr que las sociedades se mantengan como el trigo, creciendo todo al mismo nivel y cortando aquella espiga que pretenda diferenciarse de las demás.

El punto clave de la generación personal de riqueza se alcanza cuando una familia, mediante el ahorro o la plusvalía de sus bienes, logra producir más de lo que consume. Si los socialistas hubieran podido, habrían impedido el dominio de la agricultura por el ser humano, porque esto provocó el progreso individual. Hoy, la forma de impedir el bienestar relativo es instrumentar un marco jurídico que impida el fortalecimiento individual, aunque este vaya dirigido a la producción. Cuando los socialistas dicen que quieren apoyar el emprendimiento, mienten, porque saben que tras un emprendedor exitoso existe la acumulación de valor económico y con ello el progreso familiar diferenciado, y desde luego la traslación intergeneracional de riqueza. Mienten también cuando proponen una buena educación, porque un país bien educado jamás se inclina por un comunista para que lo gobierne. El progreso los liquida, y lo saben.