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La Iglesia pide mantener la ayuda para los damnificados
La Iglesia católica también lo percibe. “Parece que la ayuda ha disminuido, que la solidaridad se ha enfriado”, dijo ayer monseñor Walter Heras. Él recordó que, aún, son muchas las necesidades de los damnificados por el terremoto del 16 de abril.

La Iglesia católica también lo percibe. “Parece que la ayuda ha disminuido, que la solidaridad se ha enfriado”, dijo ayer monseñor Walter Heras. Él recordó que, aún, son muchas las necesidades de los damnificados por el terremoto del 16 de abril.
Por eso, la Iglesia y sus ‘dependencias’ decidieron reorganizar su trabajo. ¿El objetivo? La ayuda sostenible, dijeron. Los sacerdotes se plantean un trabajo a largo plazo.
Su meta es cubrir tres ejes: el acompañamiento psico-espiritual, la reconstrucción de las viviendas y la generación de medios de vida.
Hogar de Cristo, un programa de los jesuitas, está trabajando en una evaluación de los daños para identificar a las personas que podrían requerir una vivienda de emergencia o una permanente. Luego definirán el modelo de construcción.
Según Gilberto Freire, provincial de esa orden, su meta son 10.000 viviendas. Aunque para eso dependen de las donaciones que reciban. Se requieren “muchos millones”, dijo.
Las viviendas emergentes cuestan 1.696 dólares; y 11.500 dólares las permanentes.
La pastoral social Cáritas, en cambio, trabajará en el eje productivo. La intención es dar a los damnificados los insumos para sus propios emprendimientos económicos. ¿Qué pueden hacer? Desde huertos familiares hasta retomar sus negocios anteriores, si es que los tenían.
La Iglesia, explicó Mauricio López, secretario de Cáritas, les entregará los insumos. No dinero. La PUCE se encargará de la capacitación profesional.
Según él, este trabajo también está atado a las contribuciones que se gestionan a escala nacional e internacional.
Heras explicó que, además de esa planificación, todavía se requieren donaciones de alimentos y kits de aseo. Por eso hizo un llamado a la ciudadanía a mantener la colaboración. ¿Qué no se necesita? “Ropa, eso hay a montones”, dijo.
Según explicó, la prioridad será la reconstrucción de la comunidad. Los daños en la infraestructura de la Iglesia se atenderán después. Para eso necesitarían unos 300.000 dólares.