Hostil recibimiento a la ‘Locura del Valle’ por parte de la hinchada colombiana

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Hostil recibimiento a la ‘Locura del Valle’ por parte de la hinchada colombiana

El Atanasio, repleto de hinchas colombianos, pitó con contundencia cuando, sobre las 18:00, entraron los miembros de la ‘Locura del Valle’, grupo de hinchas del Valle de los chillos y fanáticos de Independiente.

Previos a la final de la Copa Libertadores entre Independiente del Valle y Atlético Nacional.

El Atanasio, repleto de hinchas colombianos, pitó con contundencia cuando, sobre las 18:00, entraron los miembros de la ‘Locura del Valle’, grupo de hinchas del Valle de los chillos y fanáticos de Independiente.

El verde y blanco ha teñido los graderíos del imperial estadio Atanasio Girardot, en una exhibición de apoyo a su equipo, pero también de hostilidad hacia los hinchas ecuatorianos. Si bien durante más de una hora, únicamente había una treintena de aficionados ecuatorianos en la zona noroccidental, sobre las 18:00 comenzó a llegar el grueso de ecuatorianos, que despertaron la furia que lleva dentro esta hinchada ‘verdolaga’.

La razón de la poca y tardía asistencia ecuatoriana es bien sencilla. La mayoría de hinchas ecuatorianos disfrutaron en la tarde de hoy de un tour turístico por la ciudad, que comenzó a las 13:00 horas y finalizó más allá de las 16:00, por lo que no consiguieron llegar con antelación al encuentro. Cabe destacar que el tráfico de la ciudad está totalmente congestionado, más aún en los alrededores de un estadio que vuelve a vivir una Copa Libertadores después de muchos años, por lo que la ilusión retenida durante tantos años ha explotado a lo largo de toda esta semana.

Sobre las 18:00, comenzaron a arribar los primeros grupos de hinchas ecuatorianos, dando color a la tribuna destinada a la afición visitante, con la Locura del Valle a la cabeza. Con sus bombos, sus banderas y sus cornetas, los hinchas ecuatorianos despertaron a la ‘bestia’, la hinchada local, que inició una serie de cánticos que duraron unos cinco minutos.

Lógicamente, la diferencia en número hacía imposible escuchar una sola voz ecuatoriana en esos momentos, pero los nuestros fueron hábiles. Esperaron a que regresara el silencia, y entonces sí, desplegaron una bandera negriazul enorme con el escudo de Independiente, despertando de nuevo los abucheos y pitos. Una guerra psicológica en la que el favorito es Goliar, pero en la que David aún no ha dicho la última palabra.

De hecho, lo que todos esperamos es que el paso de los minutos silencie a los locales y acabe con la minoría ecuatoriana celebrando de nuevo de visita, como ya acostumbra en esta exitosa Copa Libertadores en la que ha sabido silenciar a brasileños, argentinos, chilenos, mexicanos. Los colombianos son la próxima ‘víctima’. (PR)