Hillsborough fue un error policial

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Hillsborough fue un error policial

Tragedia. Una avalancha en la tribuna del Liverpool, en el estadio de Hillsborough, en 1989, causó la matanza deportiva más grande de Inglaterra que ayer, tras 27 años, fue resuelta.

La pesadilla terminó. Las familias de los 96 hinchas del Liverpool muertos en el estadio de Hillsborough, en 1989, recibieron ayer con alegría las conclusiones de una investigación que exculpó a los suyos y responsabilizó del desastre a negligencias de la policía, principalmente.

El desastre, acaecido por una avalancha humana el 15 de abril de 1989, durante la semifinal de la Copa de Inglaterra (FA Cup) que enfrentaba al Liverpool y al Nottingham Forest, tuvo como conclusión que la muerte de los aficionados fue un delito y no un accidente, en el que los hinchas no tuvieron ninguna culpa.

En el momento de los hechos, la policía y parte de la prensa culpó a los hinchas de estar borrachos y de haber tratado de acceder al estadio sin entradas, pero eso quedó descartado. “Quiero pedir disculpas sin reservas a las familias y a todos los afectados”, dijo David Crompton, jefe de la policía del condado de South Yorkshire, la encargada de velar por la seguridad de aquel partido.

Un jurado, compuesto por nueve miembros, llegó a esa conclusión por una mayoría de siete contra dos, al tiempo que consideró que el comportamiento de los aficionados no provocó la tragedia. Margaret Aspinall, cuyo hijo James murió a los 18 años en aquella tragedia, recordó ante la prensa la batalla que libraron para que se aclararan unos hechos que fueron inicialmente procesados como un accidente.

“Seamos honestos. La gente estaba contra nosotros. La prensa estaba contra nosotros. Todo estaba en nuestra contra, los únicos que no lo estaban era la gente de nuestra ciudad”, dijo Aspinall.

Ayer, el jurado respondió que “ninguna conducta” de los aficionados contribuyó a la entrada desordenada que acabó con una muchedumbre aplastada contra las rejas que en aquella época separaban las canchas de las tribunas.

En cambio, reconoció que hubo “error u omisión” en las decisiones tomadas por la policía aquel día, notablemente la de eliminar el control de los boletos y abrir la puerta del estadio, y en la deficiente respuesta de los servicios de emergencia.

Ayer, el jurado respondió que “ninguna conducta” de los aficionados contribuyó a la entrada desordenada que acabó con una muchedumbre aplastada contra las rejas que en aquella época separaban las canchas de las tribunas.