He vivido a ‘full’ la actividad constructiva

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He vivido a ‘full’ la actividad constructiva

Era todavía un chico cuando comenzó a trabajar junto a él en la empresa familiar dedicada a la construcción de muelles en Guayaquil. “Entonces no se construían de hormigón sino de madera -recuerda este ingeniero civil quien hoy tiene 55 años- y mi padr

José María del Cioppo Ingeniero Civil

No pudo tener un mejor maestro. A José María del Cioppo fue su padre quien le inculcó el amor por el trabajo y por el oficio de constructor. Era todavía un chico cuando comenzó a trabajar junto a él en la empresa familiar dedicada a la construcción de muelles en Guayaquil. “Entonces no se construían de hormigón sino de madera -recuerda este ingeniero civil quien hoy tiene 55 años- y mi padre, Luis Alberto del Cioppo, era un pionero en esto. Tenía una clavadora de mangles y una barcaza, con lo cual construía los muelles en la Zona Naval, en el Yacht Club y en Durán”.

Con el tiempo la madera dio paso al concreto y la empresa desapareció, pero en el joven del Cioppo seguía firme la pasión por la cimentación de estructuras por las obras, de ahí que se inscribió en Ingeniería Civil en la Universidad Laica Vicente Rocafuerte.

Estudiaba y trabajaba. El programa habitacional Martha Bucaram de Roldós, iniciado por el Gobierno de Jaime Roldós (1979-81) fue como un trampolín para el novel profesional. Allí fue un acucioso ayudante de obra que absorbía los conocimientos que mostraban sus experimentados jefes, los ingenieros Hernán Ortiz y Fidel Pazmiño.

Luego de esta experiencia laboral, los cargos así como las obras públicas y privadas donde trabajó del Cioppo fueron muchos. Por citar unos cuantos, trabajó en el Banco Ecuatoriano de la Vivienda y en la regeneración de parques y calles, obra a cargo del Municipio de Guayaquil.

El técnico recuerda que cuando le tocó trabajar con su equipo en las calles del Guasmo, las pandillas nunca los molestaron ni asaltaron, un problema recurrente de los constructores que van a los sectores periféricos. Él lo atribuye a su comportamiento. “Es cómo tú te portas o llegas, explica. Si llegas con prepotencia enseguida te marcan y a lo mejor te mandan a robar, de hecho es lo que le ha pasado a algunos colegas; pero nosotros siempre nos hacíamos amigos, les decíamos: ‘esta obra es para ustedes’ y ellos nos recibían bien, incluso nos ofrecían cuidarnos”.

Del trato amistoso y cortés de del Cioppo dan fe sus actuales compañeros de la Universidad de las Artes, donde él es el director de Infraestructuras. En los últimos meses este departamento tiene a cargo la tarea de repotenciar algunos edificios patrimoniales de la urbe, donde se trasladarán algunas áreas de la UArtes. Se trata de otro gran reto para José María, reto que, como todos los que asume siempre, espera cumplirlo a cabalidad.