Halloween negro para PAIS

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Halloween negro para PAIS

Por primera vez, los correístas incondicionales votaron junto a la oposición en contra de un ministro de Lenín Moreno.

El núcleo duro. En torno a Doris Soliz, sentada, Melo, Rivadeneira, Mauricio Zambrano, Lloret, Pabel Muñoz y Carlos Viteri, ayer en la Asamblea.

Inolvidable día de brujas para PAIS en la Asamblea Nacional. Es la primera sesión plenaria desde la constitución del subbloque oficialista (invento tan novedoso que precisa de una innovación tipográfica: la doble b) y la bancada oficialista ha perdido todo resto de unidad como no sea (significativo propósito) para apoyar a la dictadura cubana.

A pocos minutos de instalada la sesión, a la derecha de la presidencia, en la mitad del hemiciclo ocupado por la oposición (si esa palabra tiene aún algún sentido aquí), el movimiento de legisladores que circulan y se juntan en corrillos entre los escaños es intenso. En la mitad izquierda, la del oficialismo, reina la paz de los sepulcros. Aquí nadie se habla ni se mueve de su curul. Todos se miran con desconfianza.

El orden del día es de aquellos que invitan al bostezo: entrega de condecoraciones, informes de comisión sobre acuerdos con Suiza y Dominica, resolución de rechazo al bloqueo de Cuba... Esto estaba por cambiar: desde hace rato que lo menos importante de una sesión plenaria es, en realidad, el orden del día.

La primera votación arroja resultados insólitos. Propuesta de Fredy Alarcón (Sociedad Patriótica) para discutir la comparecencia en el pleno de Augusto Barrera, secretario de Educación Superior, con el fin de pedirle explicaciones sobre el mal funcionamiento de las universidades emblemáticas del correísmo: Yachay, Ikiam, Unae. Una semana atrás, semejante propuesta habría sido rechazada por 72 votos, como lo fueron las que pedían la presencia de Richard Espinosa, Rommy Vallejo, Fander Falconí...

Ayer, con el apoyo de los halcones correístas (Gabriela Rivadeneira, Doris Soliz, Augusto Espinosa, Pabel Muñoz, Marcela Holguín...) la propuesta de Alarcón se aprobó y se incluyó en el orden del día (aunque, finalmente, quedó en suspenso para fecha próxima). Los demás oficialistas se dividieron entre el no y la abstención.

Tan peligrosa era la situación para la tan cacareada unidad del bloque, que el pedido de Fabricio Villamar (CREO) para que el pleno conociera el informe de Contraloría sobre el caso Glas (manzana de la discordia del oficialismo) no llegó siquiera a ponerse en consideración: el presidente José Serrano se lo guardó en un cajón.

Pero los preparativos para el juicio contra Glas siguieron su curso. Cuando a primera hora de la tarde, después de un inusual receso de mediodía, Roberto Gómez (CREO) incursionó en la bancada oficialista para mantener conversaciones reservadas, la desconfianza de las miradas correístas se convirtió en pánico. Gómez es el hombre encargado de recolectar las firmas de apoyo contra Glas.

Otro pedido de juicio político ya está listo. Jeannine Cruz (también de CREO) presentó las 35 firmas, recogidas en un suspiro, de los que apoyan el proceso de fiscalización contra Augusto Espinosa por incumplimiento de funciones frente a los casos de abuso sexual en los centros educativos.

La oposición quiere asegurarse de que la división de los oficialistas no se agote en el juicio a Glas. Y el caso Espinosa (clamoroso para muchos) es perfecto para continuar rompiendo. Algunos asambleístas ya preparan la lista de los que vendrán luego: ¿Esteban Albornoz? ¿Pabel Muñoz? ¿Marcela Aguiñaga?

Para Fabricio Villamar se trata de “reducir a los radicales para rescatar la Asamblea como espacio de debate. Eso pasa por la reconstitución de las comisiones y del CAL”.

El día de brujas trajo importantes cambios a la Asamblea Nacional. Por primera vez en los últimos diez años la oposición podrá gozar de un feriado en paz.