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La guerra en Siria, inspiracion de telenovelas
El ruido de una explosión estremece a los habitantes de Damasco, que se acercan para ver qué pasa. No se encuentran con una matanza, como se temían, sino con el rodaje de una telenovela.

E l ruido de una explosión estremece a los habitantes de Damasco, que se acercan para ver qué pasa. No se encuentran con una matanza, como se temían, sino con el rodaje de una telenovela.
Minutos antes, la directora Rasha Sharbatgi había pedido silencio por megafonía y empezado la cuenta atrás para la explosión.
Los habitantes se topan en la plaza Arnus, en el centro de la capital siria, con un coche en llamas y varias personas yaciendo sobre la calzada.
Un hombre refunfuña al enterarse de que la explosión que lo ha asustado es una escena de Shoq, la última serie televisiva de Rasha Sharbatgi.
Varios artistas sirios se inspiran en la guerra iniciada en marzo de 2011. Shoq es una de las series difundidas durante el mes de ayuno musulmán del ramadán, que tanto gustan a los telespectadores después del iftar (la comida de ruptura del ayuno cuando se pone el sol).
“Antes el contenido de las telenovelas oscilaba entre historias de amor, comedias y ficciones históricas. Pero no se puede rehuir continuamente la realidad”, dice Sharbatgi.
Shoq gira en torno a los secuestros y los desaparecidos durante la guerra, con escenas de combate, muerte y destrucción como telón de fondo.
Los platós se han vuelto peligrosos y algunos actores se han ido al extranjero y no pueden regresar por “motivos económicos, políticos y de seguridad”, afirma.
El director Samir Husein decidió rodar su telenovela Fawda (Caos) en Qasa, un barrio colindante con el de Jobar, uno de los principales frentes entre el régimen y los rebeldes en la capital.
Describe este “caos” a través de “las dificultades en las historias de amor y las relaciones humanas por culpa de la contienda”.
Una vivienda de Qasa se ha convertido en el cuartel general del equipo.
“Los lugares que usábamos antes de la guerra para rodar ya no son accesibles”, explica Samir Husein delante de una ventana con vista a Jobar.
Algunos directores han elegido los exteriores devastados por la guerra. Uno de ellos es Ahmad Ibrahim Ahmad, que rodó su última película Ma Ward (Agua de rosas) en Daraya, cerca de Damasco.
Durante el rodaje, en 2016, los combates entre el régimen y los rebeldes arreciaban. En agosto de ese año la ciudad cayó en manos del régimen.
“Compañías internacionales se gastan miles de dólares para crear escenas de destrucción, pero aquí no necesitamos gastarnos nada, el decorado es real”, dice.
Otros se oponen a inspirarse en la guerra.
La cuarta temporada de Tawq al Banat (Los collares de las chicas) se rodó en Yaafur, a 20 km al oeste de Damasco.
El actor Rachid Asaf, ataviado con la vestimenta tradicional siria, dice sentirse feliz de actuar en una serie que permita evadirse. “La gente está harta de las historias de guerra. Quieren divertirse y no que les recuerden las tragedias”. AFP