Guardaespaldas, la sombra del protector moderno

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Guardaespaldas, la sombra del protector moderno

Desde protocolo y etiqueta es la preparación de los nuevos guardaespaldas en Ecuador.

Referencial. Simulación de un guardaespaldas defendiendo a su custodio.

Medir dos metros de altura, llegar a pesar 250 libras, ser de contextura gruesa o lucir grotesco era el perfil de un guardaespaldas hace casi tres décadas. De eso no queda nada. Los nuevos protectores no solo tienen una instrucción profesional, sino que con ayuda de capacitadores extranjeros, poseen conocimientos hasta de protocolo y etiqueta, reflexiona Armando Ríos, director del World Krav Maga Group,

El actuar del guardaespaldas de antaño estaba basado en defender como sea al protegido sin tener preparación; pero ahora los escoltas cumplen funciones distintas por la necesidad de protección.

Existen protectores presidenciales, privados y custodios que llegan a percibir un suelo desde $1300 mensuales cuando se trabaja de planta y una remuneración de $120 diarios cuando es una misión contratada.

Ahora no se basa con ser grandulón. Hay destrezas que se adquieren en las decenas de instituciones de capacitación para la seguridad profesional que hay en Ecuador. Los nuevos protectores deben tomar varios cursos, dependiendo de los centros de entrenamiento y disciplina que elijan. Las capacitaciones pueden durar desde una semana hasta seis meses.

Robert Charcopa, director de la Instrucción y Consultoría para Profesionales de Seguridad (ICPS) con sede en Quito, menciona que existen dos tipos de riesgos a los que un guardaespaldas se enfrenta: secuestro por extorsión y sicariato. El primero se da por la búsqueda de información para llegar al protegido y el segundo cuando se brinda el servicio a sujetos que realizan actividades ilícitas. Por ello, los protectores y sus familias están asegurados con montos de $15.000 hasta $50.000 acorde a la póliza de seguro otorgada por la empresa de seguridad a la que pertenece.

Las situaciones de peligro a las que se enfrenta un protector demandan una preparación física, mental y espiritual. Giancarlo Loffredo, representante de Israelí Tactical School en Ecuador, la única franquicia israelí dedicada a la seguridad en el país, dice que a veces se debe pensar como “terrorista”, vistiéndose la piel como asesino para ser capaz de maquinar, sentir y moverse como el, en el afán desesperado por anticiparse a sus acciones y evitar que mate o siembre el terror.

Al protector se le enseña lenguaje corporal como técnica psicológica para identificar los movimientos extraños de sujetos con malas intenciones, lo que logra desarrollar una habilidad capaz de prever una amenaza.

En las escuelas de capacitación, los protectores aprenden las bases teóricas de tiro táctico intensivo durante siete días, luego se diregen al polígono para efectuar lo aprendido. También les enseñan sobre el manejo de armas, desde cómo utilizar un revólver hasta saber defenderse con una escopeta.

En esta categoría se imparte la estructura de un arma, los tipos de municiones y proyectiles. Aquí se desarrolla las habilidades en las posiciones de tiro: tipos de correas, y los tiro: apuntado, dirigido, con múltiples blancos y en movimiento.

La defensa personal no se mide por la capacidad de fuerza que tenga el protector sino que está orientada a determinar recursos físicos para aplicar en una situación real. En último lugar y no menos importante se encuentran las evacuaciones (táctica de protección cercana) y la contravigilacina que ayuda a la recopilación de información, planificación, ejecución y escape para detener un atentado.

Loffredo enfatiza que incluso un vehículo puede ser usado como un arma para poder quebrantar y detener una opción de ataque. “Al custodio se lo prepara para que pueda conducir a más de 80km/h y pasar semáforos en rojo sin causar peligro a otros vehículos, sacar las manos por la ventana sin descuidar las armas que llevan consigo”, describe.

El representante del ICPS aclara que más allá de preparar al protector en esta rama busca que el guardaespaldas sea más analítico y conozca todo el aparato legal que conlleva realizar un acto que demande fuerza. Estas bases están en el Código Orgánico Integral Penal (COIP) que en su artículo 152 reza: cualquier persona con conocimiento de alguna técnica causare daño al adversario será sancionado con pena preventiva de dos meses a un año si las lesiones fueran de nueve a 30 días de incapacidad. Es decir, la capacitación garantiza al protector reconocer cuándo es el momento oportuno de ejecutar estos conocimientos.

Loffredo y Charcopa asiertan en que esta profesión no es simplemente dar balas a quema ropa. El custodio debe analizar su entorno y ser capaz de detener y prever una situación hostil porque lo último que se quiere es lastimar o matar a alguien.

Robert Charcopa

“Los militares saben cuando se va a dar un hecho subversivo con muchos días de anticipación, la policía y los bomberos llegan cuando ha ocurrido el siniestro, mientras que el protector o guardaespaldas tiene segundos para actuar en una situación hostil”.

Giancarlo Loffredo

“Existe mucho empirismo en el país. La mayoría de los guardaespaldas creen que es fácil disparar un arma sin capacitación porque uno no sabe lo que no sabe”.