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El Gobierno busca usos para el aeropuerto de Jumandy

Todavía huele a nuevo. Muebles y sillas amarillas, pantallas y separadores negros. Todo está en perfectas condiciones en el aeropuerto Jumandy, a 38 kilómetros del centro de Tena, en Napo. Fue inaugurado en 2011 por el presidente Rafael Correa.
Esta es una de las seis terminales aéreas, a cargo del Estado, que fueron construidas o remodeladas. Todo con una inversión de más de 200 millones de dólares (ver gráfico).
Jumandy, en Tena y Santa Rosa, en El Oro, tienen nueva infraestructura. Los de Latacunga, en Cotopaxi; Cumbaratza, en Zamora; Crnel. Carlos Concha, en Esmeraldas, y Gral. Ulpiano Páez, en Santa Elena fueron rehabilitados. Y, está previsto inaugurar la terminal de Catamayo, en Loja.
Según un comunicado que consta en la web del ministerio de Obras Públicas, a eso se suman 64 millones de dólares en navegación aeroportuaria. En números, la operación de esos aeropuertos aún no ha demostrado ser rentable. Tame dejó de volar a Tena, en diciembre. ¿La razón? Estaba operando a pérdida.
La pista de Tena empezó a recibir vuelos de la aerolínea estatal desde junio de 2012 en la ruta Quito-Macas-Tena-Quito. El pasaje de ida y vuelta costaba 69,99 dólares. Los desplazamientos eran los lunes, miércoles y viernes. Las pérdidas alcanzaron $ 1,2 millones.
La pista con sus 2.600 metros es la tercera más larga del país después de Guayaquil y Quito. A un costado está una moderna torre de control. Allí pudiera aterrizar un Boeing 767, con capacidad para 250 personas. Pero Tame, con aeronaves para 48 personas, era la única en operar. Pequeñas avionetas de Aero Cashaurco y Alas de Socorro llegan una vez por mes.
En el mejor de los casos, Tame transportó máximo 10 personas por vuelo, reveló a EXPRESO un funcionario de la Dirección General de Aviación Civil (DGAC), en Tena, que pidió la reserva de su nombre. El último vuelo fue el 22 de diciembre de 2015. EXPRESO consultó, vía correo electrónico a Tame sobre el número de pasajeros movilizados sin obtener respuesta.
En Jumandy ahora se hacen prácticas de las escuelas de pilotos. Una de ellas se prepara para iniciar su funcionamiento. El miércoles pasado, al mediodía, cuatro personas adecuaban la señalización.
El aeropuerto luce abandonado. En más de una hora de recorrido, un solitario guardia custodiaba uno de los accesos. Otro estaba en el edificio de salida y llegada de pasajeros. Ingresar y recorrer las instalaciones es tarea sencilla. Apenas cuatro funcionarios se cruzan con el equipo de EXPRESO. Pero el aeropuerto está operativo al 100 %, dicen.
En ese lapso, un helicóptero tocó tierra en la pista aunque levantó vuelo enseguida.
Las instalaciones pueden equipararse a las de cualquier aeropuerto del mundo. Y no podría ser de otra manera si muchos aparatos y muebles nunca han sido usados. Entre ellos, los muebles y las sillas amarillas y las mesas negras de la cafetería.
¿Cuál se hará ahora con el aeropuerto? El prefecto Sergio Chacón dijo a este Diario que entre los otros propósitos estaba el uso militar. Lo ratificó el presidente Correa, desde Santa Elena, el viernes. Con esa proyección descartó que Jumandy se convierta en un ‘elefante blanco’.