La Germania, el barrio montuvio de Guayaquil

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La Germania, el barrio montuvio de Guayaquil

La influencia de la vida del campo es incuestionable. Se respira el aire del agro y las costumbres de los habitantes se acercan más a las de los montuvios que los precedieron al llegar hace muchos años a habitar estas tierras, que a las de los moradore

Interculturalidad. Roberto Contreras es uno de los 25 montuvios pioneros de La Germania. No se imagina la vida lejos de su ganado y sus sembríos.

La influencia de la vida del campo es incuestionable. Se respira el aire del agro y las costumbres de los habitantes se acercan más a las de los montuvios que los precedieron al llegar hace muchos años a habitar estas tierras, que a las de los moradores de cualquier barrio de la ciudad. Estas parcelas que fueron agrestes y apartadas, ahora constituyen simplemente un área suburbana de la ciudad.

Este sector está ubicado en el km 19 de la vía a Daule. Se ingresa por una vía junto a la Penitenciaría del Litoral.

Avanzando unos minutos se encuentra un caserío conocido como recinto La Germania, netamente agrícola y ganadero desde sus inicios.

Las familias se levantan con los albores de la mañana a alimentar su ganado porcino o vacuno y cuidar sus cultivos, básicamente de arroz.

Son descendientes de los 25 socios originales que llegaron a estas tierras hace más de 70 años y formaron parcelas. Un sector en el que actualmente están ubicadas 250 familias.

“Nosotros aquí somos pequeños agricultores, heredamos estas tierras productivas y las seguimos trabajando. Ahora muchos de los jóvenes, nietos de los primeros residentes trabajan o estudian en la ciudad, tienen otras expectativas, pero respetan la tradición agrícola de sus antepasados”, dijo Roberto Contreras, quien a sus 69 años ha pasado su vida en este lugar.

Contreras se levanta a las 5:00 todos los días a ordeñar las vacas y cuidar unas cuadras de sembríos de arroz de su propiedad. Tiene una piladora que mantiene actualmente cerrada por falta de recursos.

“Para mí no hay fines de semana ni días feriados, mi rutina es la misma que se lleva en el campo. No se puede descuidar a los animales ni a los cultivos sea cual fuere la fecha o el día”, agregó Contreras.

Los antepasados de la mayoría de los habitantes provienen del recinto Los Lojas, perteneciente al cantón Daule, y ubicado del otro lado del río del mismo nombre.

Este sector no puede expandirse más. Se encuentra rodeado por el río y propiedades asentadas en los alrededores. La vía de ingreso tiene décadas en mal estado, según los moradores.

Han solicitado la reparación a las autoridades en muchas ocasiones, sin resultado alguno.

“En invierno se nos dificulta sacar las cosechas, muy pocos se acercan a comprar por lo difícil del acceso”, dice Carlos Correa, agricultor y morador del sector. “Cuando llegué hace 40 años ya había 4 familias aquí”.

“Tengo una bomba para traer agua del río y refrescar las reses, el problema es el lodo que tengo que atravesar para conectar la manguera. Mire cómo los zapatos se pegan y eso que no ha llovido”, comenta Horacio Correa, agricultor y hermano de Carlos, anteriormente nombrado. (F)