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El gerente del transito ‘pilotea’ jets en tierra

El aeromodelismo y la pesca deportiva son las pasiones que ensamblan al patriarcado Roche.
Andrés Roche Pesantes, gerente general de la Autoridad de Tránsito Municipal de Guayaquil (ATM), desde muy pequeño aprendió de Jorge, su papá (piloto privado y mecánico de aviación), a armar y amar las pequeñas aeronaves, que tienen en promedio 2,60 metros de fuselaje.
Lo entusiasma desde el sonido de sus turbinas hasta la velocidad de vuelo. Y le enseñó a sus hijos Alejandro, de 12 años, Doménica (11) y Sergio (4) a disfrutar de estos hobbies. Su hija menor, Valentina, tiene un año.
La noche del viernes, en el taller de su casa en La Puntilla, arma las aeronaves y prepara todo el equipo para el sábado ir a la pista a volar los aviones de radiocontrol.
Desde las 10:00 del sábado, el abogado Roche pasa el día con sus hijos, su papá, su hermano Jorge, sus sobrinos y amigos fanáticos del aeromodelismo. Integran una pequeña cofradía.
Graba los vuelos en su celular y comparte los vídeos en su cuenta de Instagram.
Cuando la pista no es suficiente, van a la casa del gerente a continuar hablando de las pequeñas aeronaves y a jugar en el simulador de vuelo.
Los sábados son de aeromodelismo y los domingos son para la familia (comer, pasear, ir al cine, etc.), contó Andrés Roche a EXPRESO.
Él trata que siempre sea así, pero cuando sus obligaciones como gerente de la ATM se lo impiden, ni modo, “el trabajo así lo exige y hay que hacerlo, porque el servidor público está para eso, para servir”. Eso lo aprendió de uno de sus exjefes, el exgobernador del Guayas, Rafael Guerrero Valenzuela, de quien fue asesor.
Roberto Gómez Mera y Octavio Jarrín también fueron sus jefes. Al exalcalde León Febres-Cordero lo conoció cuando fue asesor de Jarrín, exdirector ejecutivo de la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE). Pero no trabajó con él. Ingresó al Municipio de Guayaquil en el 2000, convocado por el alcalde Jaime Nebot.
Para Roche, trabajar con Nebot ha sido su mejor maestría, pues lo considera un jefe exigente, pero justo.
Andrés también aprendió de su papá a volar avionetas, lo cual no hace de modo profesional sino solo con amigos. Y a pescar. Los fines de semana sale con sus hijos Alejandro, Sergio y Doménica, a recorrer el estuario del Golfo de Guayaquil, donde pescan pargos y otros peces.
Sin embargo, desde agosto de 2015, cuando la ATM asumió el control del tránsito en Guayaquil, se complicaron sus horarios y cada vez se le hace más difícil salir a pescar, reconoce con pesar.
Roche no solo hace oficina en la ATM (vía a la costa), sino que los fines de semana y solo por razones de fuerza mayor mantiene reuniones de trabajo en su casa, a primera hora, para mejorar el manejo del tránsito, que nunca se detiene, ni cuando su pequeño jet surca el cielo.