Actualidad
La frontera norte: reflexiones
En el noroccidente de la provincia de Esmeraldas, correspondiente a los cantones San Lorenzo y Eloy Alfaro, se han producido 7 ataques con explosivos y balaceras en 52 días, contra la fuerza pública ecuatoriana, por parte de grupos criminales y mafiosos provenientes del departamento de Nariño, que hasta el momento arrojan 3 muertos y más de 16 heridos. Esta violencia delincuencial es consecuencia tanto de la pospaz en Colombia, como de la reestructuración de la economía global de las drogas. Es la complejidad de una zona fronteriza, cualquiera que esta fuere, pero más cuando se trata de una que presenta características particulares como la de Esmeraldas. En este contexto debemos identificar como componentes de ella: la línea de frontera, conformada por el cantón San Lorenzo; el área de frontera que se estructura entre este cantón y el cantón Eloy Alfaro; y la provincia fronteriza, constituida por una trama territorial altamente dinámica y diversa productivamente, y que además cuenta con dos puertos de aguas profundas (Esmeraldas y San Lorenzo), lo que le ha permitido jugar, desde la segunda mitad del siglo XX, un papel importante en la petroexportación y en la narcoeconomía, desencadenante de la violencia e inseguridad actual.
En este escenario limítrofe se está produciendo una “Guerra de cuarta generación”, denominación dada por la doctrina militar norteamericana contemporánea, “que comprende, a la vez, a la guerra de guerrillas, la guerra asimétrica, la guerra de baja intensidad, la guerra sucia, el terrorismo de Estado u operaciones encubiertas, la guerra popular, la guerra civil, el terrorismo y el contraterrorismo, además de la propaganda, en combinación con estrategias no convencionales de combate que incluyen la cibernética, la población civil y la política. En este tipo de guerras no hay enfrentamiento entre ejércitos regulares ni necesariamente entre Estados, sino entre un Estado y grupos violentos de naturaleza política, económica, religiosa o étnica”. Es este nuevo rostro de la guerra, del dios romano Jano, lo que se está produciendo en nuestra frontera y que debemos enfrentar como país.