Flor Maria Palomeque: “Siguen las mismas ganas de bailarle a la vida”

  Actualidad

Flor Maria Palomeque: “Siguen las mismas ganas de bailarle a la vida”

La artista que el 16 de agosto se presentará junto a David Reinoso en el Fedenador con La pareja feliz, en diciembre inaugurará en Samborondón su propia sala de teatro.

La guayaquileña empezó como modelo y bailarina en ‘A todo dar’, luego incursionó en la actuación logrando éxito con ‘Ni en vivo ni en directo’, ‘Vivos’, ‘La pareja feliz’, ‘El cholito’, entre otros dramatizados.

Aquella jovencita que no cumplía ni 20 años cuando popularizó ‘el baile de la mosca’ en el desaparecido A todo dar está intacta. Así lo asegura Flor María Palomeque, para quien los sueños, las ilusiones y la alegría continúan, pero con la madurez que traen los 40, una edad que precisamente cumplió ayer. Abierta, franca y sin filtros, contestó a nuestro cuestionario.

¿Cómo se siente en este momento de su vida?

En el mejor. Antes de casarme quería estar como me encuentro ahora. Llegar a los 40 con mi familia completa. Gracias a Dios, mis padres están con vida y los tengo cerca. Tengo la bendición de contar con mi abuelita, y el mejor regalo del mundo que son mis hijos. Vivo una plenitud hermosa.

¿Usted entonces sí es la verdadera bendecida y afortunada?

Así es, la real, con mi auspiciante que es mi esposo (risas).

¿Cómo celebró llegar al cuarto piso?

Con una torta light (sonríe). Estoy en este proceso de retomar mi figura de antes, querer es poder. No pretendo tener el cuerpo que tuve a los 18, es imposible, pero sí quiero sentirme cómoda y para eso necesito bajar algunas medidas y libritas. Es difícil cuando tienes dos embarazos seguidos. Ahora estoy con cero azúcar y he prescindido de las frutas.

Habla como toda una señora de las cuatro décadas...

Cuando tienes madurez y experiencia y un chorrito de hijos atrás tuyo, te replanteas muchas cosas. En este momento quiero tener un negocio propio para estar tranquila económicamente, por ellos y para darme gustitos como viajar en familia, nosotros lo hacemos una o dos veces al año.

¿Interioriza más?

Sí, te vuelves más espiritual. Todo lo banal se va, la juventud y la farra llega un momento en que no te importan y prefieres quedarte el domingo en la casa o ver películas con tus hijos un sábado en la noche. La vida cambia.

¿Una mujer necesita estar casada y tener hijos para ser feliz?

Si alguien no puede tener hijos o es una persona soltera claro que puede ser feliz porque la felicidad depende exclusivamente de ella. Cuando la tienes y la sientes puedes compartirla con el mundo entero.

¿Cómo tomó el accidente de David Reinoso?

Recuerdo que paralizamos todo ese día con Roberto, teníamos una sesión de fotos, pero la prioridad era la salud de David. Pensé en cómo la vida es tan frágil y, en un chasquido de dedos, cualquiera de nosotros puede ya no estar y todo se acaba... y se lo dije a él... a veces planificamos pero el futuro no lo decidimos. Hay que vivir el hoy y el presente... puede sonar cliché, pero eso de vivir un día la vez es verdad, y yo lo hago con los míos.

¿Cómo vive un día a la vez?

No me guardo nada y digo lo que siento, si tengo ganas de abrazar, lo hago y si algo no me gusta, también lo expreso a la entrada o a la salida. Me he dado cuenta a través de mi entorno que las que se resienten son las mujeres, al hombre se le pasa. Si discuto con Roberto, en la noche le pregunto por otra cosa. No me gusta estar peleada porque no sabes qué puede pasar mañana o media hora después de esta entrevista.

Hablemos ahora de su carrera. Pienso en La Mofle y me pregunto si ella es para usted lo mismo que La Chilindrina es para María Antonieta de las Nieves...

Es como mi hija... algunos me dicen hasta cuándo con La Mofle... felizmente son pocos, si fueran más me preocuparía. Ella es muy parecida a mí, dice lo que piensa y siente, es feminista.

Pero hay quienes cuestionan ese feminismo y no lo ven como tal.

No es una enferma, es una buena feminista. Y con eso me refiero al significado que le des. Para mí es aquella que puede salir adelante en este mundo sin necesidad de un hombre, puede trabajar, estudiar y, de hecho, todo lo que me planteé en la vida, lo hice. Te fijas una meta y vas por ella sin que nadie te detenga. El problema es que confundimos los términos.

¿De qué manera?

Aquellas que dicen que no necesitan al hombre en esta vida seguro son otro tipo de feministas. Yo sí lo necesito para tener un hijo, para que sea mi compañero y esté a mi lado. Y que haga el trabajo pesado. Yo no tengo esa fuerza, no veo a una mujer albañil, quiero conocer a la primera que trepe cemento o levante 20 kilos de arroz.

Se la ve también con una presencia fuerte en campañas publicitarias y comerciales televisivos.

Es la cosecha de mucho trabajo. Recuerdo que estuve 18 años ininterrumpidos en la televisión y en enero de 2016 todo cambió cuando salimos de Teleamazonas. Me deprimí por un mes, pero ya en febrero con Roberto empezamos a grabar para MofleTv. La suerte es que tenía mi estudio en la casa, tocó replantearnos lo que haríamos y nos fue bien, nos reinventamos.

¿Y qué aprendió?

Que no hay que dar nada por sentado cuando estás en tu zona de confort. Aprendí que tengo la capacidad de involucrarme y dar más en lo que me apasiona. Nunca pensé que iba a manejar un canal en YouTube con Roberto, quien es el creativo, trabajamos juntos y salimos a buscar clientes, auspiciantes y es duro. Por suerte se vino una buena racha para los medios digitales.

¿Y qué viene ahora?

Pondremos un negocio a finales de este año. Será un teatro bar que estará situado en Ciudad Celeste. Es un sueño que tenía hace tiempo y del que me siento orgullosa.

¿Y qué pasó con la ropa?

No era lo mío, cuando algo no es lo tuyo, no lo manejas bien.

¿Qué guarda de la chica que bailaba La Mosca?

Todo. Siguen las mismas ganas de bailarle a la vida, de conquistar muchas cosas y cumplir mis sueños a corto y mediano plazo.

¿Otro hijo?

No, ahí no habrá meta (risas). Con cuatro estamos bien.

¿Amigos del medio?

Son contados. Gabriela Pazmiño, David Reinoso, Emmerson Morocho, Víctor Aráuz, Kathy García, Cecilia Cascante, Marcos Espín. De ahí, fuera del medio, tengo amigas de toda la vida.

¿Su cable a tierra?

Creo que yo misma. No dejo que nada se me suba a la cabeza. Hace mucho tiempo, cuando eso pasó, tuve a mis padres a y mis hermanos que no me dejaron ser la más bacán. No está en mi personalidad. Tengo un trabajo distinto al resto de la gente y soy feliz, pero no me creo más que nadie.

¿Cómo se lleva con las redes sociales?

Cuando hay mensajes en Instagram que son ofensivos, yo los elimino. Si se meten con mis hijos, contesto, puteo y borro. Si me dicen que estoy gorda como La Mofle y tengo patas de gallo, me cuajo de la risa. Estoy por buen camino con una correcta alimentación y ejercicio. Si estuviera desatada comiendo me sentiría mal.

¿El mal comentario no le llega entonces?

No me llega porque en algunos meses yo bajaré de peso y esa persona sedentaria, criticona y amargada que lo escribió engordará (risas). Todo lo que le desees al otro, te cae. Es muy estúpido que alguien a quien no le caigo bien, me siga y se amargue. Si no me quieres ver, no me sigas. En esta vida hay que ser feliz y es lo que yo le transmito a mis hijos.

¿Perdona una traición?

Depende del grado del daño, pero no perdono al desleal, a quien hizo las cosas con premeditación. Yo dejo ir a quien me hizo daño, es ley de vida, si haces mal te irá mal. Lo creo rotundamente, es mejor dar bendiciones.

La pareja feliz está de vuelta

La actriz contó a EXPRESIONES que vuelve La pareja feliz, que protagoniza junto a David Reinoso. El estreno será el 16 de agosto, a las 20:30, en el Teatro Fedenador y estarán también sábado y domingo.

“Lo bueno es que él tuvo una recuperación espectacular y su energía es brillante, es el ímpetu que lo caracteriza y te dice ‘vamos adelante’, ‘quiero trabajar’, ‘esto es solo físico’. David es una persona responsable, sabía que la gente ya había comprado sus entradas y así arrancamos. Lo que el público verá en el escenario será el antes y después de esta pareja. Desde la pedida de mano hasta el deseo de agrandar la familia. La Mofle incursiona en el mundo de las ventas para ayudar a su esposo en la economía del hogar porque es una mujer emprendedora y feminista”.