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Diario Expreso Ecuador

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La financiacion monetaria

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Luego de ocho años de la crisis de 2008, gobiernos y bancos centrales (tras probar infinidad de políticas y estrategias) no han logrado un estímulo de la demanda suficiente para producir un crecimiento sostenido e importante. Esto llevó a hablar reiteradamente de “arrojar dinero desde el helicóptero”, esto es, inyección directa de efectivo en las manos de los consumidores o monetización permanente de la deuda pública. Si el gobierno reduce impuestos, incrementa el gasto público o distribuye dinero directamente a los hogares, y si el banco central aumenta en forma permanente la masa monetaria para financiar este estímulo, crecerá la riqueza nominal de los ciudadanos, y a diferencia del déficit financiado con deuda, no se enfrentarán en el futuro a un aumento de los impuestos para devolverla. Habrá inevitablemente cierto incremento de la demanda nominal agregada; el nivel de estímulo será a grandes rasgos proporcional a la cantidad de dinero creada. Pero el debate sobre la financiación monetaria está oscurecido por profundos temores y confusiones innecesarios. Algunos temen que la lluvia de dinero produzca hiperinflación, otros que aumentar la demanda y la inflación no sea más eficaz que las políticas actuales. En una economía con pleno empleo y producción al máximo de su potencial, un estímulo monetario no puede sino generar aceleración del alza de precios, al no ser posible un aumento de la producción real. Todo incremento del patrimonio neto nominal del sector privado será contrarrestado por la inflación futura. Pero no puede haber un “impuesto inflacionario” si no hay incremento de la inflación, lo que solo es posible con un aumento de la demanda nominal. La idea de que la financiación monetaria pueda perder poder de estimular la demanda nominal agregada por causa de un futuro “impuesto inflacionario” es un contrasentido. En este mundo, es otra forma de impuesto futuro la que se vuelve relevante. En esencia, la financiación monetaria es diferente de la financiación con deuda solo en la medida en que el dinero creado por el banco central esté impedido de generar intereses. De modo que para que una política de financiación monetaria sea eficaz, es necesario que los bancos centrales impongan requisitos de reservas con interés nulo. Esto no impide subir las tasas de referencia según sea necesario, porque el banco central puede no pagar intereses por las reservas obligatorias y pagar la tasa de referencia por las adicionales. Pero si los bancos comerciales están obligados a mantener reservas que no generan intereses incluso cuando las tasas del mercado ya no son cero, en la práctica esto supone un impuesto a la intermediación crediticia bancaria, matemáticamente equivalente a la carga impositiva futura que derivaría de un estímulo financiado con deuda. El impuesto futuro solo puede surgir en la medida en que los tipos de interés y la inflación hayan aumentado, y los bancos estén creando nuevo crédito y dinero en forma de depósitos, lo que multiplicaría el efecto estimulador inicial del recorte de impuestos o el gasto financiados con emisión monetaria. Hay un impuesto futuro, pero es uno que los bancos centrales deben imponer para garantizar que el estímulo no supere el objetivo original.

Project Syndicate

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