La fiesta del siglo

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La fiesta del siglo

La ciudad y los fanáticos de los Cachorros de Chicago tuvieron que esperar 108 años para que su equipo consiga de nuevo el título de la Serie Mundial y cuando les llegó la celebración desbordó todo lo imaginable.

Gestor. Joe Maddon, entrenador de los Cubs, levantó el trofeo.

La ciudad y los fanáticos de los Cachorros de Chicago tuvieron que esperar 108 años para que su equipo consiga de nuevo el título de la Serie Mundial y cuando les llegó la celebración desbordó todo lo imaginable. Cerca de cinco millones de personas salieron ayer a las calles a recibir al campeón histórico.

Chicago estuvo cubierta de azul por todos sus rincones. La fiesta comenzó con una caravana de autobuses descubiertos en los que estaban todos los dueños, directivos y jugadores, que partió del legendario Wrigley Field, el campo del equipo, y llegó hasta el parque Grant, frente al lago Michigan.

Después de recibir todo tipo de muestras en el trayecto, cuando los jugadores llegaron al escenario montado en el parque Grant, a ritmo de la canción “Go Cubs Go”, interpretada por Brett Eldredge, comenzó la cita con las emociones.

Después de haber disputado en 1945 lo que había sido la última Serie Mundial de los Cachorros de Chicago, el equipo vivió un auténtico calvario de frustraciones y fracasos deportivos, que los supersticiosos atribuyen a la llamada “Maldición de la Cabra”.

El viernes pasado fue declarado día festivo en las escuelas públicas de Chicago, por lo que los 390.000 estudiantes de la ciudad pudieron acudir a las festividades programadas, algo que se hizo sentir entre los miles de personas que acudieron a la celebración ayer.

Por su parte, el gobernador de Illinois, Bruce Rauner, decretó el viernes como el “Día de los Campeones Mundiales Cachorros de Chicago” en todo el estado.