Tambien Europa tiene problemas
Cuando la Unión Europea se había convertido en un poderoso grupo de Estados que colaboraban entre sí y que estaban logrando superar barreras y fronteras para presentarse como una sola potencia, que pesaría significativamente en la política internacional, esa unión empezó a tambalear.
El primer remezón lo dio el Brexit en junio de 2016. Posteriormente, sucedió el terremoto político de España y ahora el nuevo gobierno de Italia, que ha sido calificado como euroescéptico, los brotes de populismo en Europa del Este y la guerra comercial con los Estados Unidos.
En el caso de Italia, su crisis no ha terminado con el nuevo gobierno, pues hay el temor de que se decidieran salir de la moneda única: el euro.
Ninguno de los dos partidos que ahora conforman el Gobierno en Italia hizo campaña para dejar la moneda única. El primer ministro, Giuseppe Conte, nombró a un ministro de Finanzas (Giovanni Tria) mucho menos hostil a la UE que el candidato original. De todos modos los miembros del parlamento gobiernista que son la Liga y el M5E parecen decididos a aumentar el gasto público y recuperar una soberanía que consideran comprometida.
“Italia no es un país libre”, advirtió Matteo Salvini, líder de la Liga y nuevo ministro del Interior. “Es un país ocupado financiera -no militarmente- por los alemanes, los franceses y los burócratas de Bruselas”.
Salvini, que ha prometido frenar “la invasión” de inmigrantes y expulsar a medio millón de ilegales con el argumento de que en el Mediterráneo hay naves con bandera de Holanda, España, Gibraltar y Gran Bretaña; hay ONG alemanas y españolas; está Malta, que no recibe a nadie; está Francia, que rechaza en sus fronteras; está España, que defiende sus límites con las armas; en fin, toda Europa, que piensa en sus intereses”, explicó que “también Italia empieza a decirle No al tráfico de seres humanos. Mi objetivo es garantizar una vida serena a estos muchachos en África y a nuestros hijos en Italia”, agregó.
La situación de España. En cuanto a España, después de una interminable cadena de escándalos de corrupción que minaron al Partido Popular (PP), Mariano Rajoy fue obligado por el Parlamento a dejar el poder. Pero en España la economía crece a buen ritmo y ninguno de los principales partidos cuestiona la pertenencia del país al euro. El nuevo presidente Pedro Sánchez (del Partido Socialista Obrero Español) es débil y minoritario, por lo que la inestabilidad de la coalición de nacionalistas regionales e izquierdistas radicales parece que la inestabilidad regresa al sur de Europa. En cuanto a los inmigrantes, tomó una ejemplar actitud al aceptar al barco lleno de inmigrantes que era rechazado en varios puertos.
Los otros Estados. Alemania, apoyada por una coalición informal de países del norte del bloque, se opone a cualquier medida que evoque una suerte de cambios. La canciller alemana, Angela Merkel, hizo un esfuerzo por mostrarse constructiva, en momentos en que la UE necesita, más que nunca, demostrar unidad frente a las amenazas de la guerra comercial desatada por el presidente norteamericano, Donald Trump.
Rusia se aprovecha. El que puede ser un ganador de estos problemas internos que vive la Unión Europea es Rusia. Su presidente, Vladimir Putin, realizó una visita oficial a Austria para reparar las congeladas relaciones con una Unión Europea (UE). Se presentó como un amigo confiable y socio comercial de Europa, aprovechando que la administración Trump trata a sus aliados más cercanos como competidores estratégicos y económicos.
“No es nuestra intención dividir nada ni a nadie en Europa”, dijo Putin: “Al contrario, queremos ver una UE unida y próspera, porque la UE es nuestro mayor socio comercial y económico”.
Rusia busca que le levanten las sanciones impuestas con motivo de su invasión a Crimea y su enfrentamiento con Ucrania. Los partidos populistas y rusófilos están en el poder en Grecia, Hungría, Italia y Austria. El martes, el nuevo primer ministro italiano, Giuseppe Conte, le dijo al Senado italiano que había llegado la hora de “una apertura hacia Rusia” y pidió levantar las sanciones.
Conclusión. Putin necesita financiamiento europeo, así como sus mercados de energía y de tecnología. También quiere tener buenas relaciones con Europa para concentrarse en su verdadera prioridad, que es China, un poder vecino en ascenso. En definitiva, tiene casi ganado el levantamiento de sanciones y el acercamiento a la Unión Europea.