Europa y el acuerdo nuclear con Iran
Una alta autoridad alemana me señaló que “el acuerdo nuclear con Irán es la última barrera que evita que las tensiones militares en la región más combustible del mundo acaben en una guerra termonuclear”. Es una forma de expresarse inusualmente apocalíptica, pero refleja un genuino temor a que el presidente estadounidense Donald Trump desmantele una línea de defensa crucial que los alemanes y otros europeos se enorgullecen de haber creado. Los líderes europeos han estado en una situación dificultosa desde enero, cuando Trump les dio el 12 de mayo como plazo para “corregir los terribles fallos del acuerdo nuclear con Irán” (Jcpoa - Plan Integral de Acción Conjunta), o de lo contrario reimpondría las sanciones contra ese país. Las principales objeciones de Trump al acuerdo son el que no aborda las tretas y golpes bajos de Irán en la región o su programa de misiles balísticos, ni evita que reinicie su programa nuclear después de 2025. Y ahora que Trump ha nombrado un nuevo equipo de política exterior de línea dura, con John Bolton como asesor de seguridad nacional y Mike Pompeo como secretario de Estado, los diplomáticos europeos se temen lo peor. No deja de ser apropiado que este asunto haya venido al primer plano internacional cerca del quinceavo aniversario del inicio de la Guerra de Irak. En los últimos meses, los gobiernos alemán, francés y británico han reunido a un ritmo frenético un paquete de medidas (que cubren, entre otras, sanciones a las élites iraníes) para dar respuesta a las inquietudes de Trump. Y tanto el presidente francés Emmanuel Macron como la canciller alemana Ángela Merkel han visitado la Casa Blanca para persuadir a Trump de que es mejor usar el acuerdo como base que ponerle fin. En el corto plazo, los europeos esperan que las medidas que han propuesto permitan a Trump declarar la victoria y, al mismo tiempo, permanecer en el acuerdo. Sin embargo, en el largo plazo la capacidad de los líderes europeos de salvar el acuerdo dependerá de en qué medida logran actuar según sus propios intereses, en lugar de ser rehenes de los caprichos de la administración Trump. En opinión de Nasser Hadian, politólogo de la Universidad de Teherán, el mayor peligro es que Europa intente apaciguar a Trump “a cualquier coste”, cuando debería estar trabajando “en un plan B para salvar el acuerdo sin Estados Unidos”. Esto a su vez ofrecería a Irán un plan B si EE. UU. volviera a imponer sanciones, sujeto a que siga cumpliendo con el Jcpoa, y sentaría las bases para una estrategia más amplia de integrar a Irán y otros actores relevantes para reducir la intensidad de los conflictos regionales. Por supuesto, sería mejor para todos si Trump accede a no renunciar al acuerdo nuclear. Pero para persuadirlo de ello, Europa debe demostrar que está dispuesta a seguir por su cuenta. Para tal fin, Trump debe enfrentar una disyuntiva clara: o conservar el Jcpoa a cambio del apoyo europeo en los problemas regionales y el programa de misiles de Irán, o desechar el acuerdo y arriesgarse a perder la cooperación europea y alentar el surgimiento de un Irán nuclear. Como lo expresara mi interlocutor alemán: “Hay que decirle a Trump que no se puede tener el oro y el moro”.
Project Syndicate