
Las etnias indigenas inspiran arte en velas
Producto. Las velas miden entre 10 y 12 centímetros de alto. Son un producto decorativo que también lo adquieren como obsequio para enviar al extranjero.
Hace poco estuvieron en la feria ‘Hola gente, arte y artesanías con diseño’, un evento municipal de Cuenca que reúne a artesanos que desarrollan diferentes actividades que incluyen desde tejidos en paja toquilla hasta joyería. Lo de ellas es el modelado en parafina. Hacen velas y les dan forma de personas, de personajes para ser más exactos: de etnias de Ecuador.
Son María Isabel Aguirre y Jenny Gálvez, dos quiteñas que trabajan hace dos años en su emprendimiento Ninachik, arte en parafina. Tomada del idioma quichua, Ninachik significa Luz de fuego. Nina: fuego y Achik: luz.
Gálvez es la diseñadora del producto y María Isabel Aguirre se encarga de la producción, promoción, distribución, colocación del producto y desarrollo de la marca, pero quien también trabaja en la elaboración de las velas con identidad, como lo llama Gálvez.
“Decidimos trabajar con etnias y comunidades indígenas para fomentar identidad en los ecuatorianos y que nuestra cultura sea conocida a nivel nacional e internacional”, dice María Isabel.
¿De dónde surge la iniciativa? Gálvez recuerda que visitando a amigos, familiares, se fijaron que las velas aromáticas que la gente compraba eran utilizadas como adorno y no para alumbrar, como el uso común.
“Eran decorativas, más que funcionales”, dice, Gálvez. Y decidieron incursionar en este mundo, ya que ella conocía el diseño artesanal, pues estudió artes plásticas en la Universidad Central de Quito.
“Jenny aprendió la técnica, la cual me la enseñó y juntas modelamos y diseñamos los muñecos. A través de prueba de error finalmente se decide si va, se hacen cambios, se valora también con la venta”, indica María Isabel.
Las formas, diseños, colores, modelos, todo eso lo buscan visitando museos, en internet, viendo fotos de las etnias, su ropa, las culturas, tradiciones de Ecuador, explica Gálvez, quien se determina en lograr captar una réplica lo más cercana posible a la realidad.
De allí salen las ‘cholas cuencanas’, los otavaleños, los diablo huma, los cucuruchos de Semana Santa, entre otros personajes moldeados a mano, cada pieza es colocada independientemente hasta formar el muñeco.
Lo que buscan con este trabajo es fomentar en los ecuatorianos “identidad, que valoren y se sientan orgullosos de toda nuestra diversidad de culturas y costumbres y sean capaces de mostrarla al mundo”, dice Aguirre.
Y lo han venido logrando, indica, “de a poco”, sin apoyo de ninguna organización no gubernamental ni estatal, más que el de sus familias.
Su objetivo es colocar a su producto como una marca que da identidad con calidad. (F)