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Estudio para igualdad de genero

En términos de la importancia de la igualdad de género en el trabajo, el mensaje claramente ha llegado hasta las altas esferas. Las encuestas muestran continuamente que los líderes empresariales entienden la necesidad del trato igualitario de los hombres y mujeres que componen la fuerza laboral. Durante mis conversaciones con empresarios de alto rango en todo el mundo, confirmé que se están logrando avances. Sin embargo, a pesar de todas las bellas palabras, queda mucho por hacer. Aún existe una brecha en las remuneraciones en todos los países del mundo: los hombres ganan más que las mujeres por tareas similares. De igual modo, el porcentaje de puestos en la juntas corporativas ocupados por mujeres parece haberse estancado apenas por encima del 17 %.
Es interesante que otros estudios concluyen que cuando se da a las mujeres la oportunidad de desempeñarse en igualdad de condiciones que los hombres, con mayor frecuencia lo hacen mejor. Y otro de los programas de investigación de PwC que examina los cambiantes rostros de los multimillonarios en todo el mundo descubrió lo que llamamos el «factor Atenea». El aumento en la cantidad de multimillonarias supera significativamente al de los hombres y Asia registra el mayor crecimiento en las filas de las multimillonarias que alcanzaron sus posiciones gracias a sus propios esfuerzos. Cuando las mujeres cuentan con la oportunidad de capitalizar su talento, lo hacen exitosamente y con entusiasmo; y cada vez se reconoce más la contribución positiva que una fuerza laboral más diversa aporta al desempeño de los negocios.
Es necesario ahora un cambio genuino y permanente en las actitudes y el comportamiento. Por eso estoy orgulloso de ser un Paladín del impacto corporativo fundador del movimiento HeForShe (él por ella) de las NN.UU. Para crear cambios reales y duraderos los hombres y las mujeres debemos trabajar conjuntamente.
En el caso de los negocios, la justificación es incontrovertible. Las mujeres no solo constituyen la mitad de la población mundial, sino que las mismas habilidades necesarias para solucionar las diferencias de género -apertura mental, humildad y empatía- se pueden aprovechar para salvar otros tipos de diferencias, ya sean culturales, físicas o personales. Por supuesto, es importante tranquilizar a los escépticos masculinos que consideran la igualdad de género como una amenaza. En junio de 2015 organicé un chat HeForShe en Twitter. Aunque la conversación fue abrumadoramente positiva, afloró una preocupación obvia: ¿por qué deben los hombres ayudar a las mujeres a obtener puestos que ellos mismos ansían? Ocuparnos de esas preocupaciones nos obliga a demostrar que no estamos ascendiendo a cierta gente a expensas de otra; la igualdad de género debe generar beneficios para todos, en vez de constituir un juego de suma cero. En PwC estamos organizando conversaciones en las que hombres y mujeres discuten de manera colaborativa y respetuosa cuestiones de género, y trabajando con ambos géneros para desafiar la duplicidad de criterios y reconocer posibles puntos ciegos. Investigaciones recientes sugieren que al ritmo actual de avance serán necesarios otros 80 años para lograr la igualdad de género. Eso no alcanza, debemos comprometernos para lograrlo durante nuestras vidas, en beneficio de todos.
Project Syndicate