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Escolios prenavidenos

Esperando la copa decimocuarta del Emelec, hoy el país estará pendiente de lo que ocurra en Manta. Yo también. La adhesión a un determinado equipo deportivo nos llena a muchos la ausencia de adhesión a un partido político. ¿Hace falta tenerla? Ahora tengo dudas. Creo que lo importante es no perder la adhesión a unos ideales políticos. Tener clara una visión de lo que se aspira ayudar a construir como país, como ciudad, para dejarlo como la mayor herencia a los hijos. Un país mejor que el recibido de nuestros padres. Una ciudad donde preservadas las viejas glorias se mantiene el progreso en libertad, con el afán de, en esfuerzo conjunto, vencer a las antiguas lacras sociales.

Y, para que nadie se confunda, a esto que expreso lo llamo escolios prenavideños, porque son reflexiones sobre mi propio pensamiento, notas al margen de ideas aún no bien pulidas pero, de clara inspiración navideña, puesto que, valga recordarlo, ya he pasado por setenta y seis conmemoraciones del nacimiento de Jesús.

Valga también señalar que tengo claro que mantener ideales políticos no sirve para nada si no se cuenta con un instrumento adecuado para compartirlos y promoverlos y que ese instrumento -los partidos y los movimientos políticos- a la fecha está desvirtuado y es necesario hacer un delicado trabajo de creatividad para dotar a la sociedad de nuevos mecanismos de acción política. Necesitamos recursos para una acción política que no se mantenga en silencio por conveniencia o alborote sin motivos válidos. Necesitamos acción política permanente, dedicada a vigilar la acción de los gobiernos en ámbito nacional y local, a capacitar a los ciudadanos para que sean dignos de esa categoría, a presentar propuestas de cómo hacer mejor las cosas. A darle, en definitiva, nuevo lustre a la práctica política porque se la llena de sentido, liberándola de sus actuales estigmas que la homologan como un negocio como cualquier otro pero, además, sumamente lucrativo.

Conste que lo expuesto tiene también por objeto evitar herir a alguno. Cerca de la Navidad los cañonazos deben ser como fuegos artificiales.