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Empresa involucra a mil familias con un grano ancestral

Las semillas de quinua y chía se han convertido en la fuente principal para el Consorcio Kunachia, nombre kichwa que en español significa “Dar”. Carlos Gutiérrez, gerente general, explica que estas semillas eran utilizadas por los ancestros como fuentes de energía ya que les daba vigor a los incas para realizar las largas caminatas.
“Junto a Santiago Stacey (cofundador), que vive en Canadá, vimos que no había en Ecuador una identidad de la marca y que en otros países se consumían por ser naturales. Fue cuando empezamos a canalizar la idea de ofrecer algo nacional al mundo entero y con identidad propia. El trabajo fue de hormiga, al principio difícil y ahora crecemos de a poco”, mencionó el gerente.
Kunachia tiene dos años y recién inauguraron la planta empacadora con tecnología de punta, ubicada en el Parque Industrial de Ambato, Tungurahua. Han invertido 400 mil dólares en la construcción de la planta.
Empezaron en Quito en el 2014 y potenciaron la comercialización en 2015, donde lograron vender 2,5 millones de dólares. Para el 2016 esperan alcanzar solo en ventas 10 millones, explica Stacey.
Gutiérrez menciona que en la empresa trabajan de manera directa 15 personas, pero el proyecto involucra a mil familias de agricultores que producen el cereal en las ciudades de Santa Elena y Salinas de Ibarra, en Imbabura, y en la provincia de Chimborazo. Producen 700 toneladas de chía y quinua. “Podemos extender la producción de los cereales a más sitios, todo dependerá de la demanda del mercado”.
Esperan trabajar con al menos 1.600 familias de una cooperativa de agricultores que les provee de la quinua y están en Chimborazo. “La idea es formar una red de agricultores a la que podríamos brindarles asesoría tecnológica para adquirir sus productos a precio justo”, aseguró.
Kunachia exporta a Colombia, Panamá y Canadá. La proyección es Europa y Asia. YIE