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Emprendedores
Ignoraba hasta esta semana que solo uno de cada cuatro emprendimientos prospera en Sillicon Valley, aquel foco de prosperidad que todos vemos con ojos de admiración empresarial. El otro 75 % son fracasos.
Aquí en Ecuador, donde supuestamente somos de los más activos emprendedores del mundo, tenemos una estadística similar. De allí que la conversación que tuve esta semana con un amigo que trabaja en temas de innovación tecnológica me puso a escribir.
¿Cómo es que Sillicon Valley se convirtió en un paraíso para el emprendimiento? Hay muchas razones, de entre las cuales esta semana conocí una importante: es el decidido respaldo a los que emprenden, incluso a pesar de los intentos fallidos.
A instancia de los gringos, varias legislaciones del mundo aceptan ya que para propiciar emprendimiento, innovación y crecimiento económico es necesario arriesgar; no se puede proscribir a quienes quiebran, y se tienen que simplificar los trámites y costos asociados al concurso de acreedores, hasta una primera vez, como forma de incentivar la toma de riesgos y despenalizar el fracaso empresarial. Si no fuera por medidas como esas quizá no existirían googles, ni facebooks, ni airnbnbs.
Esto discrepa por supuesto del caso que relata un agudo articulista de esta misma página sobre Gamavisión (actualmente Gamatv).
En ese canal “público” se han feriado la plata tomando decisiones de hacienda y ahora sus líderes pretenden que los contribuyentes vayamos a su rescate.
A la sapada y a la irresponsabilidad, al dolo, al cuento, no se los puede incentivar, menos aún auspiciar. Ni para los gerentes de hecho, ni para los testaferros, ni para los empleados, Gamavisión fue un emprendimiento.
Una cosa necesaria es impulsar políticas que disminuyan el peso social y del mismo Estado sobre los emprendedores cuando fallan. Otra muy distinta, quizá contraria, es meter al Estado, personificado en dos o tres gallos, a asumir los riesgos y costos de la irresponsabilidad.