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Empenar el oro

A lo largo de la historia de la humanidad, el oro ha sido utilizado como un instrumento de valor, de resguardo contra la depreciación de las monedas, y de protección contra la incertidumbre del devenir económico. Es un activo que no se desgasta, y que puede ser transportado, embodegado, o transferido sin mayor trámite, lo que le confiere un atractivo muy especial.

Son las razones por las cuales el uso del oro como instrumento de liquidez es muy rara vez invocado.

A nivel de las personas, cuando las crisis azotan, no hay más remedio que “empeñar las joyas de la abuela” y para ello existen las casas de empeño (incluyendo el Monte de Piedad) que tasan las joyas no por su valor, sino por su peso en oro. Si el cliente no paga el préstamo otorgado, la casa de empeño simplemente procede a posesionarse de la prenda, y el cliente pierde su tesoro.

Es exactamente lo que está por sucederle a Venezuela. El gobierno socialista de Maduro ha prendado las reservas de oro y, en vista del “default” que era previsible y hoy está a la vista, corre el riesgo inminente de perder su activo. El Ecuador hizo una operación previa de igual naturaleza, pero logró el rescate de la prenda luego de endeudarse en bonos para cubrir la posición y recuperar las reservas.

Hoy acude nuevamente al empeño. Por sus costos es una operación ventajosa en comparación a las alternativas. Se emiten $300 millones en bonos, a tres años, al 1,5 % de interés. En comparación, los bonos soberanos son emitidos al 8,5 %, y los anticipos petroleros al 7 %. Se trata de operaciones con costos injustificadamente altos, pues el petróleo (la prenda otorgada) es un recurso de altísima importancia estratégica con un mercado líquido. En las operaciones de largo plazo el anticipo lo recuperan los compradores en cada barril, lo que nos lleva a la conclusión de que las negociaciones en tales términos fueron desastrosas, e impulsadas por gentes que no saben valorar lo que se tiene, y no tienen idea de cómo negociar el crédito público.

El punto central, sin embargo, es que importa menos la operación con el oro cuanto el buen uso que se dé a los recursos. Dependiendo de lo último, la transacción será bien sucedida si afianza el desarrollo y su utilización permite preservar un activo que es de los más preciados con los que cuenta la nación.