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Empatia vs. Hobbes
El hombre es el lobo del hombre. Con esa frase Thomas Hobbes terminó por condenarnos. O al menos nos obligó a considerar dos veces nuestra naturaleza. Según el filósofo, el hombre es competitivo y egoísta. Su principal objetivo es la supervivencia, y en condiciones extremas la decisión se reduce a ser cazador o cazado. Así de pesimista y apocalíptica era su visión sobre la humanidad. Para defender su postura contra los escépticos solo necesitaba señalar al Estado, que por definición es el monopolio de la violencia legítima. Es decir, en sociedad no robamos, no irrespetamos, no atacamos porque hay un sistema punitivo, no porque moralmente repudiemos esos actos. Del otro lado están quienes defienden que no es la rivalidad lo que prima. Lo que nos diferencia en el reino animal es la capacidad de generar empatía, de proyectar el dolor que estoy causando en el otro en un sentimiento propio y por lo tanto negarme a cometerlo. La creación de esta capacidad está ligada a ver y sentir los efectos de mi acto; solo así puedo participar en una realidad ajena a la mía. A quienes defienden esta teoría se les presenta una dificultad: las redes sociales. Sociólogos advierten que esta nueva forma de interacción limita al ser humano empático. Hobbes 1, Empatía 0. ¿Por qué? (i) En estas plataformas estamos escondidos por el nombre del usuario que escojamos. No es tu nombre, no eres “tú” quién está cometiendo esos actos. Es una máscara que te da libertad. Y (ii), al no sentir, ni ver la reacción del otro (como en una interacción real), el dolor es imaginario. No hay qué nos conmueva y por ello no hay límite en nuestro actuar. Si estas suposiciones parecen abstractas, sugiero ir al perfil de Cristina Hidalgo, Miss Ecuador 2019. Los comentarios ante su elección se resumen en una palabra: veneno. Ignorantes, resentidos, crueles y ridículos. Quisiera saber cuántas de esas cuentas se atreverían a decirle cara a cara lo que escribieron. Ortega y Gasset advirtió: “Mientras el tigre no puede dejar de ser tigre, no puede destigrarse, el hombre vive en riesgo permanente de deshumanizarse”. Cuidado: encaminarnos a un mundo hobbsiano, no nos conviene. A nadie.