
El intercambio de imágenes religiosas que mantiene viva a Paltas en Loja
Comunidades de Loja se unen en una histórica procesión religiosa. Familias se unen para este tiempo
El cantón Paltas, en la provincia de Loja, volvió a congregar a cientos de personas en la peregrinación y el intercambio de las imágenes de la Virgen de la Asunción de Cangonamá y la Virgen del Santo Rosario de Catacocha, una práctica con más de un siglo de historia que sigue articulando a las comunidades de la zona.
La romería, conocida como el “cambio y descambio” de las imágenes, se desarrolló durante el reciente fin de semana, entre las parroquias de Cangonamá y Catacocha, con Llamana como punto central de encuentro. Familias enteras, adultos mayores y jóvenes recorrieron a pie el trayecto, que toma entre cinco y seis horas, en un ambiente de recogimiento, organización comunitaria y acompañamiento mutuo.
Una histórica tradición que une a los cristianos
El origen de esta tradición se remonta a una etapa de fuerte sequía que afectó a la región hace más de cien años. Según la memoria colectiva y los registros de la Iglesia, la falta de lluvias puso en riesgo las cosechas y el sustento de las familias, lo que llevó a los habitantes a solicitar a los sacerdotes de la época la realización de una peregrinación conjunta con ambas imágenes como un acto de súplica. Tras ese primer recorrido, la lluvia llegó, lo que consolidó el ritual como una práctica anual que se mantiene hasta hoy.
El padre Jorge Jiménez, actual párroco y custodio de la tradición, explica que el origen de la romería fue una iniciativa comunitaria. “La petición nació del propio pueblo, que atravesaba momentos muy difíciles por la escasez de agua. La gente pidió que se realizara el intercambio de las imágenes como un acto de esperanza”, señaló.
Las imágenes que protagonizan esta celebración tienen una antigüedad de entre 150 y 200 años. Sin embargo, fue hace aproximadamente un siglo cuando se estableció de manera formal el ritual del intercambio entre ambas parroquias, que con el tiempo se convirtió en uno de los eventos más importantes del calendario local.
El momento central de la jornada ocurre en Llamana, donde las dos imágenes se encuentran, participan en una ceremonia y luego continúan su recorrido. Tras ese acto, la Virgen del Santo Rosario permanece durante una semana en Cangonamá, mientras que la Virgen de la Asunción es acogida en Catacocha, reforzando el vínculo entre ambas comunidades.
Más allá de su dimensión espiritual, la peregrinación cumple un papel clave en la cohesión social y cultural de Paltas. Para muchos habitantes, es una oportunidad para reencontrarse, compartir y transmitir una herencia que forma parte de la identidad del cantón. Por ello, los organizadores insisten en la importancia de que las nuevas generaciones se involucren y mantengan viva una práctica que, desde hace más de cien años, articula memoria, tradición y vida comunitaria. FIR