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Educar en libertad
Los ecuatorianos, a pesar de que nos angustia la crisis económica y los últimos estertores de la corrupción, a diario debemos tomar decisiones y hacer importantes elecciones. Decía Bernardo Toro, en el encuentro de empresarios católicos del mes pasado, que al final todo se reduce a la calidad de las transacciones que hacemos, sean estas sociales, afectivas, económicas o políticas. El régimen de la sierra del sistema educativo en estos días pone a la familia a evaluar si debemos dejar a nuestros hijos en las manos de la educación monopólica del Estado, o si exigimos que la sociedad civil, la empresa privada y la Iglesia, abran el portafolio de opciones para ejercer la responsabilidad de elegir la escuela para nuestros hijos y así, qué tipo de ciudadanos queremos formar.
Los datos de la revista Vistazo deberían llamarnos la atención, ya que luego de 10 años de impulsar “un pensamiento único” en las mentes de los niños y jóvenes, son aún las escuelas particulares las que mayor calidad ofrecen. En esa publicación se recoge con alarma que solo 5 de 100 instituciones educativas con mejores resultados son fiscales, y eso que el presupuesto para la educación fiscal es de cerca de 5.200 millones de dólares.
En la columna que reportaba mi participación en el evento de empresarios, los asistentes insistían en que el modelo de “Top- down” estaba fracasado y que urge el desarrollo de opciones “Down to top”. Los números mostrados corroboran el fraude, pues es el tejido social el que hoy garantiza el conocimiento y la formación según el examen Ser bachiller, que se define a sí mismo como una prueba estandarizada que explora habilidades, aptitudes y destrezas de los alumnos.
El papa Benedicto XVI hablaba con propiedad de que estamos viviendo una emergencia educativa, donde la sociedad civil no se anima a asumir con plenitud su responsabilidad y su deber de afianzar la identidad de la familia y de los grupos sociales. ¿No habrá llegado la hora de debatir sobre qué educación queremos y enfrentar esta emergencia en el marco de una auténtica libertad de educación? ¡Vamos!, la construcción del futuro es más importante que la coyuntura.