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Educacion y cultura

Las cifras en la página web de Senplades revelan a las claras la lamentable persistencia de un Estado que practica un centralismo odioso y aberrante. En este artículo tendré que parafrasear a Víctor Hugo alterando su cita “La (des)igualdad tiene una forma de realizarse: la educación”. Efectivamente si en la obra pública la preferencia de inversión a la provincia de Pichincha es reprochable, en materia de educación es un acto de planificada perversidad con graves consecuencias para Guayas, que obviamente mantendrá índices de escolaridad inferiores y un deteriorado nivel general de formación en su población.

Es indigno y perverso que de la inversión en educación realizada en Ecuador en el periodo 2008 al 2017: $ 5.590 millones, Pichincha haya disfrutado de $ 1.641 millones y Guayas solo $ 880 millones; casi dos veces más inversión en Pichincha que en Guayas. Esto implica que Pichincha, con el 18 % de la población nacional, tuvo el 30 % de la inversión, mientras que Guayas, con el 25 % de la población del país, apenas tuvo el 18 % de la inversión en educación. Por habitante Pichincha recibió $ 526 y Guayas solo $ 203. Los habitantes de Pichincha recibieron dos veces y media más dinero para educación que los guayasenses.

En ese período, en cultura, Pichincha lidera una vez más la inversión con $ 90 millones contra $ 27 millones en Guayas; tres veces más en Pichincha que en Guayas. Y en becas, Pichincha gozó de $ 32 millones y Guayas recibió $ 9 millones. Otra vez Pichincha superó a Guayas, en esta ocasión por tres y medio veces. Es obvio que existe un esquema para mantener a Pichincha en un aspecto tan vital como el educativo, a un nivel superior al resto del país, y la academia guayaquileña debería analizar los estragos que este discrimen está ocasionando en niños y jóvenes del Guayas.

Recordemos palabras de Bolívar: “Las naciones marchan hacia su grandeza al mismo paso que avanza su educación”. Por ello las fuerzas vivas de Guayaquil deberían luchar con toda su energía para poner fin a este inmoral favoritismo.

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