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Diezmo...nedas y un hornado

“No te olvides de hacer el depósito. Es fin de mes. El partido necesita”. Vamos a ver... ¿Qué es esto? Y además ¿por qué? Si aquí nadie necesita diezmos, ni contribuciones ni regalitos porque la ley les crea un fondo partidario a las agrupaciones políticas. Lo que les sobra es billete. Así que -además de ser repugnante que anden pidiéndole plata a los pobres servidores públicos de rango inferior- la verdad es que (dicho así, con todas las letras) el dinero no es para el partido, sino para ellos.

No interesa la referencia al hecho de que esto constituya el delito de concusión tipificado en el art. 281 del COIP. Ya sabemos que el país está lleno de ‘gangsters’. Aquí lo grave es que, si como sociedad somos capaces de aceptar sin reaccionar que alguien abuse del poder en semejante forma, nuestras bases morales están severamente corroídas.

Richard Nixon cayó por el caso Watergate debido a la fuerza de la opinión pública. Como todavía le quedaba algo de decencia, presentó voluntariamente su renuncia. ¿Decencia? Luce como un valor perdido. Y en cuanto a la opinión pública, parece que después de ver tanta fechoría durante todo un lustro, como que la frase que la madre de Facundo Cabral le dijo a Carlos Menem (con que no me jod... es suficiente) se ha transformado en nuestra filosofía de vida.

Uno de los peores daños que Correa le ocasionó al país, no solo fue robarle su capacidad de asombro, sino la espeluznante pérdida de la vergüenza de los truhanes. El descaro como institución. La desfachatez de siempre referirse a “la gastada persecución política o la ruin extorsión que hay detrás de cada nueva infamia”. Soltado así, en nuestras narices, mintiéndonos en la cara con el cinismo más descarado. Como si no nos diéramos cuenta. Se sienten tan superiores intelectualmente, que no dudan de su capacidad para engañarnos con sus -tan poco creativos- embustes.

Cuidado. Diezmo...nedas o una, da igual. Se puede terminar convertido en hornado acompañado de mote “pillo”. Bien pillo. O acompañando al “dietista” George.

Es la prueba de fuego para la justicia. ¿Llegarán hasta el fondo del asunto?