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Los diez propositos mas comunes de ano nuevo

Guayaquil nocturno

Bajar de peso

Es la meta número 1 y la más difícil de cumplir. La tuitera Estefanía Carvajal, por ejemplo, eliminó los carbohidratos de sus comidas y tomó batidos verdes (desintoxicantes) de lunes a lunes por 2 meses. Como resultado bajó 8 libras. “Lastimosamente las volví a ganar (y dupliqué) al mes porque estaba cansada. Mi dieta había sido tan radical y fea que opté entonces por comer solo bolón, carnes y, cual chino, arroz”.

Conseguir empleo

En el 2016, la economía del país no fue la mejor. Hubo despidos y reducción en los sueldos, y dificultades para conseguir empleo. Ese fue el caso de Tomás Calderón, ingeniero civil de 34 años, quien pasó 10 meses del año pasado (sin suerte) enviando hojas de vida a las empresas. Este año volverá a las aulas. Aprenderá idiomas a fin de fortalecer su autoestima e incrementar su liderazgo.

Organizar el tiempo

n Si le llegó una agenda por Navidad, aprovéchela. Es el consejo que dan nuestros lectores. Ellos, que el año pasado no aprendieron a decir ‘no’ y se descuidaron de la familia, la salud y su propia vida, intentarán quitarse la mochila del estrés dividiendo hoy mejor su tiempo. Carlos Espinoza, arquitecto, pretende hacerlo dejando de trabajar los domingos. “El año pasado no pasé en casa. No festejé cumpleaños, aniversarios y casi me gano el divorcio”.

Comprar una casa o un carro

“Aunque estamos vendidos a los chinos y la economía está cada vez más por el piso, aún sueño con comprarme un carro”. Ese es el anhelo de Xavier Caicedo, guayaquileño de 28 años, quien sueña con reemplazar la metrovía o las “dodge patas” por un auto -aunque sea- de “mil manos”. El 80 % de los lectores que compartieron con nosotros sus metas piensa de forma similar. Y para lograrlo buscarán trabajos extras. Caicedo, por ejemplo, limpiará la casa de los vecinos o pintará sus casas cuando lo requieran. “Es algo que se aplica mucho en otros países y que nosotros, por vergüenza, en el país no lo hacemos”, precisó.

Viajar

n Iván Bajaña, Omar Medina, Belén Burgos, Tania Albán, Cecilia Vera..., tienen algo en común: todos quieren viajar. El año pasado no lo hicieron, pese a que corrieron cuadras y cuadras con una maleta. “El 2016 lo hice con fe y no llegué ni a Nobol”, dice Medina. Aún así no pierde la esperanza. “Espero estar este año en Moscú, París o Grecia”.

No endeudarse

n La meta de la guayaquileña Javiera Sánchez, de 27 años, es pagarle una deuda a su papá. Pensó hacerlo el año pasado, pero a causa de los viajes y las farras no lo logró. “Fue difícil, cada vez que intentaba guardar $ 10, gastaba $ 30. En finanzas soy la peor”, publicó. Para este año, tal como lo aconsejan los expertos, intentará vivir sin tanta ostentación y consumismo. No renovará su clóset y se inclinará por el reciclaje.

Dejar los vicios

Carmen Sarmiento prometió dejar de fumar. Y no lo cumplió ni siquiera a medias. Continúa fumando cerca de una cajetilla a diario. Para el psicólogo y docente Paúl Salinas, este es uno de los propósitos más difíciles de cumplir. Por eso hay que ejecutarlos, al igual que las dietas, poco a poco. La recomendación aplica también con el alcohol, las drogas e incluso la automedicación.

Ser ecológico

Esta es una de las metas que en la ciudad se logró cumplir. Los ciudadanos sembraron más árboles y evitaron contaminar las calles con basura. Aún así Silvia Bajaña pretende ser más cuidadosa con el planeta. “Usaré menos papel, evitaré los pesticidas y usaré más la bicicleta. Así de paso rebajo esos kilos de más”.

Terminar los estudios

Es justo y necesario. A Sebastián Morejón “por vago” casi lo botan de casa. Y es que en lugar de ir a clases, se iba a jugar ping-pong, a dormir o hasta a surfear a Playas. En el 2016 su meta había sido terminar la ‘U’, pero como no la cumplió sus padres le quitaron la mesada. Hoy está “chiro y aburrido”, y con muchas ganas de volver al aula. Reconoce que es lo más sano: “Tengo la voluntad de cumplir mi promesa”.

Hacer deporte

Karina Navas pagó 3 meses para hacer crossfit, pero apenas fue 21 días. Luego se inscribió a clases de baile que practicó solo por una semana. A la joven, que la intención le duró hasta febrero, le ganó el sedentarismo. Hoy reconoce que la trotadora y las máquinas no son lo suyo. Para cumplir con su propósito le apostará a la natación y el yoga. Tampoco usará el ascensor e intentará caminar más.