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Diario Expreso Ecuador

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Los dialogos que pueden salvar vidas

La negociación es un mecanismo aplicado a la mayoría de conflictos. 51 policías de diferentes unidades concluyen el viernes 14, a las 10:00, el curso de negociadores.

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En una concurrida avenida de Quito se detiene un vehículo con música en alto volumen. De él descienden dos mujeres y un hombre. Consumen licor.

Ximena recibe una llamada. Él reclama: “¿Quién es Juan? ¿Me estás engañando? Dame el teléfono”. Empiezan los golpes.

La hermana de él trata de contenerlo. Y sigue la agresión. Se acercan los curiosos. Llega la prensa. Él saca un cuchillo y amenaza a Ximena. Todo es un caos. Hay una llamada de emergencia. Los primeros en llegar son policías del servicio urbano, del eje preventivo.

Su primera tarea es llamar a las unidades de apoyo para que apliquen el ABC de una situación de crisis: contener, aislar, evacuar y negociar. Se cumplen los cuatro principios. Se entabla el diálogo. Hay un acuerdo. El agresor deja ir a la víctima y suelta el cuchillo. Se arrodilla, pone las manos en la cabeza y se entrega a las autoridades. Solo pide que no le peguen. La situación se resolvió favorablemente en menos de 20 minutos gracias a la negociación de una policía.

La simulación fue un ejercicio práctico de entrenamiento en el que participaron 51 policías con el apoyo de personal de otras unidades. De estos 51 uniformados, 40 pertenecen al eje preventivo y 11 a las unidades tácticas: GIR, GOE, Unase, GEMA. El entrenamiento se desarrolló en las instalaciones del Grupo de Intervención y Rescate (GIR) en el norte de Quito.

La práctica fue parte del curso ‘Negociador policial en situaciones de crisis’ que imparten cuatro negociadores argentinos encabezados por Ariel Vega, subcomisario de la provincia de Córdoba de su país.

Es la tercera semana de capacitación del quinto curso que imparten los expertos argentinos desde 2012. La diferencia con las capacitaciones anteriores es que esta vez va dirigida al eje preventivo o personal policial que trabaja en la calle, señala el oficial Vega.

¿La razón? La noche del 19 de enero se presentó en Ibarra, Imbabura, la retención arbitraria de Diana Carolina, y los policías no supieron cómo manejar la situación. El captor era la persona con quien Diana había mantenido una relación amorosa. El hombre se la llevó de un local de comida rápida amenazándola con un cuchillo de cocina. El hecho se produjo frente a decenas de personas. Advirtió que mataría a la mujer si no dejaban que se vaya. Se arrinconó a una pared mientras los policías avanzaban con sus armas, pero sin disparar. Insultaba, amenazaba y pedía que le dejen tomar un bus hacia la capital.

Una hora y media después, el hombre apuñaló a la mujer y fue detenido. Diana Carolina sufrió heridas en un pulmón y en el abdomen y falleció.

Nicolás Duque, del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), explicó cada paso del ejercicio, para mostrar cómo disuadir al victimario. Inició diciendo que el 70 % de las ayudas que brinda la policía corresponde a violencia. La simulación fue de uno de los muchos casos que se presentan del país.

Ariel Vega dice que es muy difícil analizar una situación cuando no se ha estado presente. Pero, tras la revisión de las imágenes, vídeos y audios que circularon en las redes sociales, cree que una de las fallas principales en el caso de Ibarra fue que no se analizaron los primeros perímetros. Se refiere a los lugares de cercamiento o zonas de seguridad para trabajar en una zona más limpia.

La vida de Diana Carolina, dice, no se habría perdido si se hubiese liberado la zona o trabajado de forma más profesional, porque había gente capacitada que podría haber intervenido. La falla fue que no se accionaron esos servicios.

De presentarse una situación similar, los policías del eje preventivo están preparados. Durante tres semanas, los 51 uniformados han recibido las herramientas que les permitirán resolver una crisis mediante la negociación con el secuestrador.

Los expertos argentinos han puesto a los capacitados ante distintas situaciones. La intención es que aprendan cómo actuar ante una persona que intenta quitarse la vida, cómo controlar una situación de rehén como la de Ibarra, motines carcelarios, secuestros extorsivos, entre otros casos.

La práctica final será en un estadio con la presencia de varias unidades policiales. Los instructores están optimistas con la recepción de los alumnos. “Han aprendido prácticas, técnicas, estrategias de negociación, que es un método alternativo para resolver un conflicto antes del uso de la fuerza”, precisa Vega. Un buen negociador debe tener una buena escucha activa y una buena dialéctica. Una negociación puede tomar 15 minutos, horas o días. Ninguna situación es igual a otra. Uno de los ejes principales para el éxito de la negociación es la información. No son aplicables las mismas técnicas y tácticas a todas las circunstancias.

El negociador no decide. Hay un comité de crisis integrado por mandos superiores que determinan si es factible o viable la demanda del captor.

Contener

La primera acción en una situación de conflicto o crisis en la que se ha solicitado auxilio de la policía es contener la situación. Los expertos recomiendan que no se debe permitir que el punto de crisis se traslade hacia otro lugar, en donde se puede maximizar el conflicto. Para ello es necesario contar con la presencia, por ejemplo, de agentes antimotines.

Aislar

Para el éxito de la negociación es indispensable aislar la escena donde se registra la situación de crisis en la que se va a trabajar y a la que ha llegado el primer interventor. Es el momento en que se saca a todas las personas que pueden llegar a contaminar la escena. Se debe retirar a esos terceros, a los curiosos e incluso a los periodistas, que con el afán de informar exponen su vida.

Evacuar

Se debe evacuar a terceras personas para que no interfieran en los diálogos iniciados por el negociador. Una vez evacuadas, empieza la comunicación para ver sus demandas. Muchas veces el rápido accionar policial provoca la toma de rehenes, pues el policía llega de inmediato, cuando se está cometiendo el delito, por lo que el captor toma rehenes, en resguardo de su integridad física.

Negociar

Con los tres pasos anteriores cumplidos empieza la negociación. Si se aplican las herramientas adecuadas, un conflicto se puede resolver favorablemente. No hay tiempos mínimos ni máximos en una negociación. Las situaciones no serán siempre en la vía pública o en la calle, pueden ser en cualquier parte. El éxito viene con la liberación del rehén y la entrega del captor a las autoridades.

Se puede negociar en un motín carcelario

El curso de ‘Negociador policial en situaciones de crisis’ también contempla una realidad que ha afectado al país en los últimos meses: un motín carcelario.

Los policías aprendieron técnicas para intervenir en esas situaciones complejas que en el mes anterior dejaron al menos ocho presos asesinados, otros heridos y otros fugados.

Ariel Vega señala que la situación de un motín es compleja. Lo básico es identificar al líder, explica. Es a través de él que se llevarán adelante las negociaciones tratando de escuchar sus demandas y necesidades. “Él será la voz cantante”, indica. Y si hay dos líderes, las necesidades serán similares. Hay que procurar que satisfagan a ambos grupos.

En la negociación, si se logra un acuerdo hay que cumplir. En una negociación no se miente nunca.

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