Despacito

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Despacito

Al fin le entregó Guayaquil un demorado homenaje a la memoria de uno de los poetas que mejor le ha cantado: Abel Romeo Castillo. Allí, frente al río, mientras él escucha al “patriarca barbudo que viejas historias sabe”, las nuevas generaciones podrán interesarse en el autor de Romance de mi destino. Despacito va la ciudad de Octubre en el reconocimiento debido a sus mejores hijos pero, como dijo el alcalde Nebot, lo importante es que las deudas se paguen.

Ojalá, desde el Gobierno nacional, que también ha ido despacito en el reconocimiento de que la mesa no estaba servida, ahora se intente con los organismos correspondientes del Estado, provocarles “vómito prieto” a los que se comieron el banquete, con postres extras entregados como “propinitas”.

El esfuerzo especial que todos tendremos que realizar para salir de la crisis se verá altamente estimulado si antes de hacernos conocer las medidas diseñadas para ese propósito, se empieza a sancionar a los corruptos que en mucho son culpables de que estemos sufriendo una grave complicación económica, pese a los altos precios recibidos por nuestro crudo.

Ocurre, en buen lenguaje criollo, que esos altos precios dieron lugar a la aparición de choros de cuello blanco, que proclamaban sus manos limpias porque se sabían deseosos de ensuciarlas y así lo hicieron. Juzgarlos y hacerlos devolver lo mal habido requiere que se proceda con celeridad. El reciente libro de Fernando Villavicencio sobre El feriado petrolero es una buena guía para actuar en consecuencia.

Queridos lectores, lo de Odebrecht resulta trabajo de aficionados en relación a lo que ha sucedido en el área petrolera, en todos los procesos a ella vinculados. Lean el libro de Villavicencio, insisto, y conozcan cómo el oro negro dio lugar a la mayor corrupción de la historia nacional. Por eso he sostenido que sus autores, cómplices y encubridores son traidores a la patria y no puede dejárselos sin sanción, aunque solo sea para tratar de escarmentar.

Está bien que el fiscal sea prolijo en sus delicadas investigaciones pero no puede ir tan despacito como hasta hoy.