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Desobedecer a la autoridad corrupta
La obediencia a la autoridad no es justificativo para ocultar la responsabilidad que se adquiere en el cumplimiento de una actividad. Desobedecer es difícil, la lealtad a la persona o al sistema por más errado que este sea no puede romper el compromiso y sumisión de los subyugados porque el caudillo-autoridad tomará cuentas y represalias por la “traición”. Solo unos pocos rompen este sentimiento que pone a las personas por encima del falso sistema y la corrupción. La cultura nos enseña a cómo desobedecer a la autoridad moralmente censurable. La obediencia al autoritarismo en estos últimos años parece ofrecer un escaso consuelo sobre la naturaleza humana de los subyugados.
Dr. Rodrigo Contero Peñafiel