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Los delincuentes usan drones para espiar a los militares

En la frontera norte se observó el sobrevuelo de drones. Se presume que pertenecen a grupos armados subversivos 

Mataje. Los controles y patrullajes en la frontera se ejecutan con vehículos blindados y artillería de guerra.
En la zona de Mataje se ubicaron protecciones y controles miliateres.archivo

De los mensajes en ‘papelitos’ que enviaban en 2018 con niños anunciando atentados, los irregulares que operan en la frontera norte, pasaron al fisgoneo con drones. Ocurrió en Mataje, cantón San Lorenzo, provincia de Esmeraldas.

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El 21 de agosto de 2020, personal del Destacamento Militar ‘Mataje’, ubicado a unos tres kilómetros de la parroquia del mismo nombre y a unos cinco del Puente Internacional Mataje, observó el sobrevuelo de tres drones. Fue en horas de la madrugada en los alrededores del puente, en Mataje Nuevo y a un lado del reparto militar.

En un parte, el personal uniformado indicó que “los drones hicieron un recorrido tanto en territorio ecuatoriano como colombiano”. El sobrevuelo de drones en el sector es probablemente realizado por personas dedicadas a actividades ilícitas, quienes buscan visualizar las operaciones de las Fuerzas Armadas ecuatorianas y de las fuerzas militares colombianas que al momento se encuentra en el sector. El objetivo es poder evadir y materializar alguna acción ilegal por dicha zona, dice el documento.

Era la segunda vez que se apreciaba el sobrevuelo de esos aparatos en el sector en el que el 26 de marzo de 2018 fue secuestrado el equipo de prensa de diario El Comercio, integrado por Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra.

Habían ido a cubrir el atentado de miembros del grupo narcoterrorista Óliver Sinisterra, que le costó la vida a cuatro marinos el 20 de marzo del mismo año. Los periodistas fueron asesinados pocos días después en Colombia. El de los marinos fue uno de los 10 atentados con explosivos que hicieron los del frente narcoterrorista que era liderado por Wálther Arízala, alias Guacho, a quien los militares colombianos dijeron haber asesinado en diciembre de 2018. En los días previos a los militares les llegaban mensajes escritos en papeles que portaban niños. En ellos se anunciaban los atentados.

Tres días antes del avistamiento de los drones en agosto en el cantón San Lorenzo fue secuestrada Erci Valencia, hermana del futbolista Enner Valencia, a quien Unase de la Policía logró liberar después de cinco días de cautiverio. La misma suerte no tuvieron los miembros de El Comercio en 2018.

Una fuente militar que pidió la reserva señaló a EXPRESO que se coordinó con el lado colombiano para determinar la procedencia de los drones y confirmaron que no les pertenecían. La presunción es que eran de propiedad de alguno de los grupos armados que operan del lado colombiano.

En esa zona operativos policiales y operaciones militares han encontrado droga, armamento, municiones, combustible y precursores. Los hombres de alias Guacho y los de alias Contador seguirían sus actividades en el sector, a pesar de los patrullajes militares constantes que efectúan militares de la Brigada de Infantería Motorizada Bimot 13, acantonada en Esmeraldas.

Además existen varios grupos pequeños de delincuentes dedicados a actividades ilegales. Mataje, según la información de inteligencia policial difundida en 2018, fue utilizada como centro de abastecimiento de combustible y de descanso para los armados.

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Que los grupos delincuenciales tengan acceso a drones no es de extrañarse. Los avistados el 21 de agosto costarían entre tres y cinco mil dólares.

Fernando Carrión, experto en seguridad de la Flacso, señaló que hoy la tecnología sirve a ‘todos’ y la inteligencia criminal la usa permanentemente. Manifiesta que es porque tienen acceso a esos mercados por su capacidad económica.

Reconoce que las fuerzas legales siempre han sido vulnerables. Pero ahora de lado y lado usan alta tecnología. Puntualiza que “la corrupción también ayuda mucho. Se compra información”.

El coronel Mario Pazmiño, exjefe de Inteligencia del Ejército, menciona que la cuestión de los drones es sumamente difícil de detectar y se ejecuta para descubrir si en el lado ecuatoriano existen miembros de las fuerzas legales y determinar si las rutas o vías que van a utilizar para el traslado de cocaína, precursores, armamento o explosivos, están expeditas y no existen complicaciones.

Añade que en los repartos militares existían inhibidores para que en el momento en el que operan los aparatos cerca de unidades militares, inmediatamente se caigan.

La presencia de los drones no ha pasado desapercibida en las Fuerzas Armadas. La fuente militar consultada por este Diario indica que es preocupante porque es tecnología a la que es fácil de acceder.

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Por eso en la zona se hacen tareas de seguimiento y vigilancia de los hechos para determinar las intenciones que buscan con el uso de los aparatos, los patrones o altitudes de vuelo. Además hay coordinación con las fuerzas militares de Colombia porque también les afecta.

Otra de las posibilidades es el uso de radares de defensa antiaérea de baja altura que tienen capacidad de localización de los aparatos en 20 kilómetros. Pero hay una dificultad. La extensión de la zona de frontera. Los inhibidores de los que habla Pazmiño tienen los miembros de Inteligencia Electrónica, pero trabajan a una distancia y conociendo la presencia del dron. Por ejemplo en eventos masivos en los que se puede tomar el control del aparato. Situación que en la frontera se complica porque inciden muchos factores, entre ellos la ausencia del punto de vista.

  • Amenazas

En la frontera común se evidencia la presencia de grupos disidentes, traficantes de armas integrados con redes del narcotráfico y crimen organizado.

  • Violencia

La presencia de grupos armados y delincuenciales incrementa la violencia y genera inseguridad en la zona fronteriza del cantón San Lorenzo, en Esmeraldas.

  • Influencia

En la zona, de forma voluntaria o bajo presión, los habitantes se han visto involucrados en actividades ilícitas como la vinculación con redes de narcotráfico.