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Dardos para estudiar a los delfines
La empresa dubaití DP World había anunciado en una reunión la realización de un estudio para analizar la situación de los mamíferos marinos en la zona de Puerto El Morro.

Puerto El Morro, un sitio paradisiaco en la costa guayasense, va “creciendo” en el mapa. Luego de las denuncias de pescadores como Víctor Morocho y Pablo Morales, que recogiera Diario EXPRESO, sobre los efectos que para esa población tiene la construcción del Puerto de Aguas Profundas de Posorja, sucedieron varias cosas.
La primera: sentaron en la mesa de negociación o en el banquillo de los acusados a los principales de DP World Posorja. La segunda, ya han logrado la atención sobre el emblema del turismo de esta parroquia de Guayaquil, los delfines.
Estos pescadores advirtieron de los daños que está ocasionando la tala del manglar y las obras de construcción de muelles y edificios. Los peces y los delfines, habían dicho, se están ausentando. Mientras en grandes zonas de pesca de cangrejo, ostiones y otros moluscos estos ya no están.
Pero luego de estos reclamos, los estudios prometidos se están dando; de hecho, los servidores turísticos de Puerto El Morro se muestran inquietos porque desde el 14 de mayo, una embarcación con seis tripulantes lanzan dardos al cuerpo de los delfines, asustándolos y supuestamente “ahuyentándolos de su hábitat natural”; lo hacen en un radio de 10 metros en la boca del estero de El Morro, según Simón Figueroa presidente del club Ecuamorro, que hace viajes turísticos para avistamiento de delfines y aves.
Juan Ramírez, otro servidor turístico, señala que el martes vio cómo una embarcación perseguía un delfín frente a Posorja, mientras él paseaba a unos turistas, al acercarse al animal vio que tenía tres heridas en el lomo, estaba flotando y se arrimó a la embarcación como pidiendo auxilio. “Estaba muy asustado”.
Los directivos de DP World en una reunión realizada el mes pasado con los comuneros anunciaron incluso la posibilidad de ponerles un rastreador satelital a los delfines para monitorear su situación, su entorno. Aunque todavía los pescadores no están conformes con otros temas pendientes.
Figueroa dice que la Dirección Nacional de Biodiversidad del Ministerio del Ambiente, ha autorizado la ejecución de un proyecto sobre estudios de “Ecología poblacional, contaminantes orgánicos persistentes, mercurios y enfermedades del bufeo costero (delfín) a la Fundación Ecuatoriana para Estudios de Mamíferos Marinos (FEMM), existiendo ya otro estudio de uso del hábitat y estructura poblacional del bufeo costero del golfo de Guayaquil; pero “estos dos estudios a la vez estresa a los delfines y los ahuyenta”, según Figueroa. Ninguno de estos dos proyectos habían sido sociabilizados con la comunidad denunciaba.
Hace dos días los servidores turísticos paralizaron su actividad en protesta a estos proyectos que no saben qué fin tienen. El martes la respuesta fue inmediata. Ese día la FEMM sociabilizó el proyecto con los servidores turísticos. Juan José Álava, especialista en estudios de mamíferos y uno de los impulsadores del tema, explico que se realiza un estudio para investigar la ecología poblacional, contaminantes orgánicos, mercurio y enfermedades del bufeo costero en el refugio de vida silvestre Manglares del Morro en el golfo de Guayaquil.
Los delfines son los centinelas de la salud del medio ambiente, su piel, grasa y aletas recogen todos aquellos contaminantes que perjudican al ecosistema, por eso estos individuos son los ideales para saber cómo está la salud del medio ambiente, especialmente de los mares.
Lo que se hace es sacar una muestra de ellos con un sistema de dardos que extrae grasa y piel y que no los perjudica ni ahuyenta, explicó Álava, y añade, la reacción o molestia de los animales objeto de las extracciones, es temporal con una leve herida superficial. “No se los captura. Este sistema ha sido exitoso en otros países sin perjuicio para los delfines”, afirma el especialista.
Las pruebas serán enviadas a laboratorios de los EE. UU. y los resultados se los entregará a los organismos del medio ambiente, para que tomen las decisiones de qué hacer en caso de que exista contaminación en el refugio de vida silvestre. El ánimo de la FEMM es beneficiar y no perjudicar al delfín y la ecología, puntualizó Álava.
Los comuneros no todos estaban conforme con las explicaciones, pero cuando le dijeron que la toma de muestras terminaban ayer, sintieron alivio momentáneo, porque lo del puerto de aguas profundas, es una amenaza para los delfines, el ruido de las embarcaciones los ahuyentará, y los pilotes que están poniendo alborota el sedimento contaminado del lecho del mar y lo contamina todo, “así nos han explicado los especialistas”, señaló Lucy Anastasio del Puerto El Morro.
A Pablo Morales, del gremio Forjadores del Futuro El Morro, aún le preocupa lo que pase en la zona durante la construcción del puerto de Posorja, y señala incluso que la ofrecida reforestación del manglar aún no se da en la cantidad que se esperaba.
No es la única situación que se vive en la zona cercana al nuevo puerto: se viene una nueva discusión sobre el contrato.