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Dar seguridad a camaroneras
El sector camaronero es importante para la economía nacional. Desde la crisis de la “mancha blanca” hasta el presente, se ha recuperado en forma acelerada. Hoy constituye un colectivo de empresarios y emprendedores del sector privado, que no solo se ha modernizado y tecnologizado, sino que además, con trabajo y esfuerzo propio, se ha reposicionado tanto en el mercado externo cuanto en su creciente aportación a la generación de Producto Interno Bruto (así lo demuestran cifras y porcentajes).
Los camaroneros han enfrentado múltiples dificultades en la economía nacional para lograr éxito, y las han resuelto con decisión y firmeza. Sin embargo, poco o nada ha hecho el Estado por atender sus necesidades y demandas, lo que constituiría una efectiva contribución hacia ellos. Es perjudicial que junto a los obstáculos burocráticos que se le ponen para su desarrollo, se sume hoy la inseguridad.
Últimamente, diferentes piscinas han sufrido asaltos, así como el asesinato de guardianes y custodios. El presidente de la Cámara Nacional de Acuacultura manifestó que el sector sufre una “precaria situación de seguridad”, y que pone “de su bolsillo tecnología, contrata empresas de seguridad y capacita a sus empleados, lo que junto con las pérdidas por robos sumaría unos $ 60 millones solo en 2017”. Los robos se dan en las actividades fluviales en las provincias del Guayas y El Oro, que corresponden al 80 % del sector.
Los asaltos a camaroneras y al transporte del producto lo realizan bandas criminales profesionales, que con lanchas rápidas y armamento sofisticado, atacan continuamente a los productores de Guayas, El Oro y Santa Elena.
En lo que va del 2018 los actos delincuenciales han continuado. Las autoridades del sector, como la Armada Nacional y sus dirigentes, señalan que ya suman doce los robos y asaltos, con graves pérdidas económicas para los camaroneros. Es importante que la Armada Nacional, la Policía y estos agentes económicos se reúnan y diseñen una adecuada estrategia para combatir a este conjunto de asaltantes y mafias de piratas que amenazan y hacen peligrar la estabilidad del sector. Hay que hacerlo con urgencia y a través de medidas oportunas, pues caso contrario, como ellos lo han dicho, continuarán enfrentándose a nuevas quiebras y abandonos de camaroneras, porque el Estado no proporciona ni garantiza seguridad oportuna.