Las cuatro vias a Carondelet

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Las cuatro vias a Carondelet

Definidos los nombres. Nada más. Con más de la mitad del país en el campo de la indecisión, las principales tiendas políticas con aspiración presidencial ultiman equipos y estrategias.

Las cuatro vías a Carondelet

Definidos los nombres. Nada más. Con más de la mitad del país en el campo de la indecisión, las principales tiendas políticas con aspiración presidencial ultiman equipos y estrategias. EXPRESO hace una revisión a Alianza PAIS, Compromiso Ecuador, La Unidad y el Acuerdo Nacional por el Cambio, en conversación con sus cuarteles de campaña:

Alianza PAIS

Equipos en formación. La semana anterior, en Guayaquil, los cuadros liderados por María de los Ángeles Duarte, la voz del oficialismo con más peso en la provincia, buscaban dar forma al cuartel de campaña de Lenín Moreno, el heredero político del oficialismo, cuya estrategia se mantiene aún en la primera fase: la personalidad.

El equipo Moreno, en cuyas manos reposa la imagen de un político desvinculado hace dos años de la coyuntura, apunta a relanzar la marca reemplazo del presidente saliente Rafael Correa. ‘El efecto tijera’, le llaman: Moreno tiende las manos, mientras Correa saca los puños.

El juego de dos caras de la misma moneda, según fuentes cercanas al oficialismo, no es parte de la agenda de campaña. “Pero es innegable: son diametralmente opuestos. Y es un golpe de imagen a favor de Lenín”, dice uno de sus colaboradores.

No todo se deja a la suerte. Los verde flex consideran prioritario afinar el mensaje partidista, único pendiente: la difusión, con una maquinaria mediática y digital, no es inconveniente.

Prioritario será también el recorrido, donde el vicepresidente y aspirante a la reelección Jorge Glas toma la bandera, dedicando más días al territorio que al escritorio. Y aunque, de momento, Moreno mantiene la ‘pole position’ de la carrera electoral, su equipo se obsesiona con una victoria en primera vuelta. No hacerlo “implica más riesgos” de los que están dispuestos a correr.

Compromiso Ecuador

Zona segura. Guillermo Lasso (CREO) mantiene en todas las encuestas el segundo puesto general y el primero en la oposición. El hecho explica por qué los ataques comunicacionales se dirigen únicamente a Moreno, ignorando al resto de competidores.

Su equipo, que no reconoce el techo de crecimiento que le atribuyen todas las demás tiendas políticas y encuestadoras, ha adoptado un nuevo lema: “Hay que poner más atención en no perder votos, que en seguir ganando”.

El cuartel de campaña de CREO, muy adelantado ya en el posicionamiento del candidato (9 de cada 10 ecuatorianos lo conocen, según sus cifras), opta por mantener más vigencia en las calles que en los medios.

Lasso ha dedicado las últimas semanas (en las que sus rivales han aprovechado para capitalizar en coberturas) a los recorridos de 16 horas diarias que, según sus colaboradores, los llevaron hasta donde están. La calle y una potente penetración en redes para evadir la prohibición de propagandas y motivar la difusión de propuestas dirigidas al emprendimiento y, por ende, a los jóvenes que representan el 35 % del padrón, se han convertido en la trinchera del único candidato mayor aún no oficializado.

La Unidad

Motores encendidos. Todavía enfrascados en definiciones electorales, La Unidad que sostiene a Cynthia Viteri arrancó con “la masificación del mensaje” a la que se refieren sus coidearios. El equipo de Viteri, acorralada sin querer en un debate de género, ve oportunidad de mejorar sus cifras en la mitad del padrón que aún no le favorece mayoritariamente: cuenta con más intención de voto entre los hombres.

El socialcristianismo busca aprovechar la arquitectura partidista de Avanza y otros colaboradores menores provinciales para atreverse por fin a abandonar la zona de confort: Viteri no ha visitado aún provincias que no estén dominadas por su partido o aliados. Hacia allá apuntan. Es el regreso de la tarima y la masa como fórmula.

El Acuerdo nacional

Es la personificación de la expectativa. La entrada de última hora de Paco Moncayo, a quien su equipo cercano y los encuestadores han bautizado como ‘el candidato de los indecisos’, se mantiene como una campaña promesa.

No hay muchas vueltas que dar: la persona de Moncayo ya está posicionada como el hombre de diálogo y el consenso. Y su equipo busca reforzar la idea apuntándolo a cuanto foro existe: de empresarios, inversionistas extranjeros y organizaciones sociales. “No se ganan votos, pero se refresca la imagen real de Moncayo”, dice uno de los colaboradores de su círculo cercano que prepara encuentros con mujeres, profesionales, víctimas de derechos humanos y jóvenes; los grupos que requieren su atención prioritaria.

Moncayo, cuya irrupción rompe la soledad del oficialismo en la izquierda y según las encuestas amenaza la consolidación opositora en Pichincha y Azuay (trincheras verdes), prevé sostener la difusión de su mensaje en las organizaciones sociales. Ni tarima ni calle: boca a boca. O tuit a tuit.

La principal preocupación de su cuartel es evitar un ‘efecto champán’ en Moncayo: que su aparición genere buenas cifras y luego se diluyan.

Definidos los nombres. Nada más. Con más de la mitad del país en el campo de la indecisión, las principales tiendas políticas con aspiración presidencial ultiman equipos y estrategias. EXPRESO hace una revisión a Alianza PAIS, Compromiso Ecuador, La Unidad y el Acuerdo Nacional por el Cambio, en conversación con sus cuarteles de campaña:

Alianza PAIS

Fortaleza: Zona rural

Voto promedio: 32 %

Bandera: Reforma social

Equipos en formación. La semana anterior, en Guayaquil, los cuadros liderados por María de los Ángeles Duarte, la voz del oficialismo con más peso en la provincia, buscaban dar forma al cuartel de campaña de Lenín Moreno, el heredero político del oficialismo, cuya estrategia se mantiene aún en la primera fase: la personalidad.

El equipo Moreno, en cuyas manos reposa la imagen de un político desvinculado hace dos años de la coyuntura, apunta a relanzar la marca reemplazo del presidente saliente Rafael Correa. ‘El efecto tijera’, le llaman: Moreno tiende las manos, mientras Correa saca los puños.

El juego de dos caras de la misma moneda, según fuentes cercanas al oficialismo, no es parte de la agenda de campaña. “Pero es innegable: son diametralmente opuestos. Y es un golpe de imagen a favor de Lenín”, dice uno de sus colaboradores.

No todo se deja a la suerte. Los verde flex consideran prioritario afinar el mensaje partidista, único pendiente: la difusión, con una maquinaria mediática y digital, no es inconveniente.

Prioritario será también el recorrido, donde el vicepresidente y aspirante a la reelección Jorge Glas toma la bandera, dedicando más días al territorio que al escritorio. Y aunque, de momento, Moreno mantiene la ‘pole position’ de la carrera electoral, su equipo se obsesiona con una victoria en primera vuelta. No hacerlo “implica más riesgos” de los que están dispuestos a correr.

Compromiso Ecuador

Fortaleza: Jóvenes

Voto promedio: 24 %

Bandera: Empleo

Zona segura. Guillermo Lasso (CREO) mantiene en todas las encuestas el segundo puesto general y el primero en la oposición. El hecho explica por qué los ataques comunicacionales se dirigen únicamente a Moreno, ignorando al resto de competidores.

Su equipo, que no reconoce el techo de crecimiento que le atribuyen todas las demás tiendas políticas y encuestadoras, ha adoptado un nuevo lema: “Hay que poner más atención en no perder votos, que en seguir ganando”.

El cuartel de campaña de CREO, muy adelantado ya en el posicionamiento del candidato (9 de cada 10 ecuatorianos lo conocen, según sus cifras), opta por mantener más vigencia en las calles que en los medios.

Lasso ha dedicado las últimas semanas (en las que sus rivales han aprovechado para capitalizar en coberturas) a los recorridos de 16 horas diarias que, según sus colaboradores, los llevaron hasta donde están. La calle y una potente penetración en redes para evadir la prohibición de propagandas y motivar la difusión de propuestas dirigidas al emprendimiento y, por ende, a los jóvenes que representan el 35 % del padrón, se han convertido en la trinchera del único candidato mayor aún no oficializado.

La Unidad

Fortaleza: Guayas y El Oro.

Voto promedio: 14 %

Bandera: Economía

Motores encendidos. Todavía enfrascados en definiciones electorales, La Unidad que sostiene a Cynthia Viteri arrancó con “la masificación del mensaje” a la que se refieren sus coidearios. El equipo de Viteri, acorralada sin querer en un debate de género, ve oportunidad de mejorar sus cifras en la mitad del padrón que aún no le favorece mayoritariamente: cuenta con más intención de voto entre los hombres.

El socialcristianismo busca aprovechar la arquitectura partidista de Avanza y otros colaboradores menores provinciales para atreverse por fin a abandonar la zona de confort: Viteri no ha visitado aún provincias que no estén dominadas por su partido o aliados. Hacia allá apuntan. Es el regreso de la tarima y la masa como fórmula.

El Acuerdo nacional

Fortaleza: Centro

Voto promedio: 7 %

Bandera: Consenso

Es la personificación de la expectativa. La entrada de última hora de Paco Moncayo, a quien su equipo cercano y los encuestadores han bautizado como ‘el candidato de los indecisos’, se mantiene como una campaña promesa.

No hay muchas vueltas que dar: la persona de Moncayo ya está posicionada como el hombre de diálogo y el consenso. Y su equipo busca reforzar la idea apuntándolo a cuanto foro existe: de empresarios, inversionistas extranjeros y organizaciones sociales. “No se ganan votos, pero se refresca la imagen real de Moncayo”, dice uno de los colaboradores de su círculo cercano que prepara encuentros con mujeres, profesionales, víctimas de derechos humanos y jóvenes; los grupos que requieren su atención prioritaria.

Moncayo, cuya irrupción rompe la soledad del oficialismo en la izquierda y según las encuestas amenaza la consolidación opositora en Pichincha y Azuay (trincheras verdes), prevé sostener la difusión de su mensaje en las organizaciones sociales. Ni tarima ni calle: boca a boca. O tuit a tuit.

La principal preocupación de su cuartel es evitar un ‘efecto champán’ en Moncayo: que su aparición genere buenas cifras y luego se diluyan.