Crisis en Latinoamerica: Evo Morales fue el lado mas debil de la cuerda

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Crisis en Latinoamerica: Evo Morales fue el lado mas debil de la cuerda

La renuncia de Evo Morales luego de tres semanas de presión en las calles genera un vacío de poder en Bolivia.

Evo Morales renunció luego de 14 años en el poder.

En los últimos meses Latinoamérica enfrentó una serie de explosiones callejeras, reflejo de un descontento colectivo ciudadano con respecto a medidas económicas dictadas por sus gobiernos. Primero fue Ecuador, que a tiempo acordó una tregua para afinar una Ley de Crecimiento Económico. A los pocos días, le siguió Chile, donde aún se siguen bloqueando calles e incendiando negocios. Finalmente, Bolivia.

Los resultados de un proceso eleccionario provocaron primero la reacción popular que no creían en las cifras oficiales que declaraban a Evo Morales, ganador en primera vuelta. Tres semanas después, tres muertos, 346 heridos y 220 detenidos, el aspirante a la reelección renunció.

▶ Lea: Bolivia: Evo Morales renuncia luego de 14 años en el poder

Un elemento determinante para que Evo dejase el poder luego de 14 años, fue perder el apoyo de las Fuerzas Armadas y la Policía, producto de los resultados de una auditoría preparada por la OEA y que resultó devastadora para el gobierno.

El organismo internacional determinó que era estadísticamente improbable que Morales hubiese ganado por el margen de 10% que necesitaba para evitar una segunda ronda electoral.

También revela que encontró actas físicas con alteraciones y firmas falsificadas. El informe de 13 páginas señala que no se respetó la cadena de custodia de las actas y que hubo manipulación de datos.

Desde el domingo, Bolivia enfrenta un vacío de poder. En ausencia del presidente, la Constitución establece que la sucesión recae primero en el vicepresidente, luego en el titular del Senado y después en el jefe de la Cámara de Diputados, pero todos ellos renunciaron con Morales.

Chile

Si ves las barbas de tu vecino

Cuatro semanas tras el comienzo de una explosión social en Chile, por un alza de 30 pesos en el precio del metro (de 1,13 a 1,17 dólares), el gobierno de Sebastián Piñera anunció el domingo —10 de noviembre— que iniciará el proceso para cambiar la Constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet, con amplia participación ciudadana y un plebiscito que lo ratifique.

En este país la crisis dejado ya un saldo de 20 muertos —5 a manos de fuerzas del Estado—, más de 1.000 heridos, denuncias de tortura y abusos, por parte de los carabineros.

Venezuela

Solo queda Maduro

A pesar de las presiones de gobiernos de países extranjeros, Nicolás Maduro se mantiene al frente de Venezuela, como el último eslabón en un gobierno que se inició en febrero de 1999, con Hugo Chávez y su proyección del Socialismo del siglo XXI, en el que también estaban vinculados Evo Morales y Rafael Correa. En Venezuela los servicios públicos, el suministro eléctrico, los abastecimientos y las infraestructuras están bajo mínimos. Lo último: el adelanto de la Navidad. A inicios de noviembre ordenó que las festividades comenzaran un mes antes y que cada ministerio y gobernación hiciese una fiesta.

Perú

Vizcarra y el Congreso

Una posible crisis política en Lima parecía insalvable ese domingo 30 de septiembre. Por un lado el presidente Martín Vizcarra decretó la disolución constitucional del Congreso y llamó a elecciones parlamentarias para el 26 de enero del 2020. Horas después el Congreso aprueba la suspensión de Vizcarra de sus funciones presidenciales por incapacidad temporal. Y juramentó a la vicepresidenta Mercedes Aráoz como presidenta en funciones del país.

Sin embargo, Vizcarra obtuvo el respaldo de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Frente a esto, la popularidad del jefe de Estado se sitúa en 69 %, mientras que su nivel de rechazo subió hasta el 25 %. Para un 63 % el país sigue igual tras la disolución del Congreso.

Colombia

Duque “contra las cuerdas”

En este país latinoamericano, la renuncia forzada la semana pasada del ministro de Defensa, Guillermo Botero, resulta apenas la punta del iceberg en una profunda crisis política.

Tanto así que el presidente Iván Duque vive uno de los momentos más delicados desde que llegó al gobierno hace poco más de un año. Un escenario que se generó con la comparecencia de Botero reconoció la muerte de siete niños y quizás son cuatro menores, durante un operativo a finales de agosto de este año contra un campamento guerrillero, que el gobierno consideró exitoso.

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